El PCE, por medio de un comunicado, se ha pronunciado sobre la grave situación que atraviesa Irán y la ofensiva política, mediática y geopolítica que se está dirigiendo contra su pueblo y su soberanía.
Desde la perspectiva del análisis político, el Partido Comunista de España valora que las movilizaciones que han recorrido numerosas ciudades y regiones del país estas semanas atrás «tienen un origen social real y legítimo», y tienen como base el «empobrecimiento sostenido de amplios sectores de la población», condicionado también por «décadas de sanciones económicas, bloqueos financieros y presiones internacionales que han asfixiado la economía iraní y deteriorado servicios públicos esenciales».
Partiendo de esa situación, el PCE manifiesta en su comunicado que «la movilización social para exigir derechos, salarios dignos y libertades políticas y sociales constituye una expresión legítima del conflicto social» pero constata a su vez la instrumentalización de este descontento por parte de Estados Unidos e Israel como pretexto para su estrategia de desestabilización.
Las amenazas de Trump, en las últimas semanas, de lanzar contra Irán una ofensiva similar a la del día 3 de enero contra Venezuela, acompañadas de un despliegue de medios militares y navales en la región, ha hecho que se eleve el riesgo de intervención militar que podría dar lugar a un conflicto a gran escala. Nos situamos en «un escenario de alto riesgo, con consecuencias humanitarias, políticas y geoestratégicas potencialmente devastadoras», afirman desde el PCE, por ello, añaden, «Desde el PCE consideramos imprescindible impulsar mecanismos políticos y diplomáticos que frenen la deriva bélica y pongan fin a esta espiral imperialista y neofascista puesta en marcha por Estados Unidos, especialmente desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, en coordinación con Israel».
Desde el PCE señalan y denuncian también el impulso que la Administración Trump e Israel están dando a Reza Pahlavi, hijo del Sha, como alternativa política para Irán. Califican la agenda de este heredero político del Sha alejada de las demandas del pueblo iraní y de representar el rol de títere de EE.UU. e Israel, «convirtiendo reivindicaciones legítimas en un pretexto para una operación de subordinación geoestratégica». «Al mismo tiempo, —añade el comunicado— el PCE conoce los graves problemas existentes en Irán. Existen restricciones a libertades fundamentales, represión contra activistas, limitaciones severas a los derechos de las mujeres y obstáculos a la actividad sindical y de izquierda. Estas realidades han sido denunciadas por nuestra organización durante años, desde una posición coherente con el internacionalismo, la defensa de los derechos humanos y la libertad de organización política y social».
Desde el PCE manifiestan su apoyo a las justas reivindicaciones de la clase trabajadora iraní, el movimiento sindical y feminista por obtener mejores condiciones de vida, derechos laborales, igualdad y libertades políticas y sociales y señalan que en el actual contexto de amenaza y riesgo de agresión, «la forma más consecuente de expresar esta solidaridad es el rechazo firme y absoluto a la amenaza imperialista y a la injerencia militar». «Cualquier intervención exterior que utilice el sufrimiento social como excusa para imponer gobiernos títeres o intereses geoestratégicos debe ser denunciada sin ambigüedades», añaden.
El comunicado expresa la necesidad de realizar un llamamiento a la comunidad internacional y a los gobiernos que se reclaman democráticos, para que exijan el respeto a la soberanía de Irán, se opongan a cualquier intervención militar y apuesten por mecanismos diplomáticos multilaterales que garanticen la protección de la población, de la soberanía y de la integridad territorial de Irán.
«La paz y la justicia social constituyen el único camino que responde a los intereses de los pueblos», concluye el comunicado y en línea con esa afirmación desde el PCE «llaman a la movilización pacífica y a la denuncia pública de cualquier acción que incremente la probabilidad de un conflicto armado», reafirmándose en «la necesidad de priorizar la diplomacia, el respeto a la soberanía y la retirada inmediata de las amenazas de violencia».







