Una vida por la dignidad humana y el cambio social

Javier Giraldo Moreno, sacerdote jesuita, durante toda su existencia demostró un firme compromiso con la vida y la dignidad humana. Hoy le recordamos con alegría y profundo respeto, por todo lo que fue su trasegar por la vigencia de los derechos humanos, por el cambio social y por una Colombia en paz.

En 1965 cuando Javier Giraldo contaba con veintiún años y empezaba como voluntario en un hospital en Medellín, vio un tumulto alrededor de Camilo Torres Restrepo. Médicos, enfermeras y pacientes querían saludarlo. Al escucharlo dijo: “Las palabras de Camilo tocaron mi alma”.

Compromiso clerical y comunitario

Javier Giraldo, desde su compromiso cristiano, siempre se sintió hermanado y comprometido con la vida, los mensajes y enseñanzas del sacerdote, sociólogo y dirigente político Camilo Torres Restrepo.

Su vida de compromiso con el cambio social y la dignidad humana lo ligaron con la teología de la liberación, su fundamento de amor eficaz y la opción preferencial por los pobres.

Ordenado como sacerdote de la Compañía de Jesús, se esmeró en su formación intelectual y teológica, siempre pensando en cómo ser más efectivo en su compromiso clerical y comunitario.

En los años setenta se vinculó al equipo del Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep, una de las “obras” de la Compañía de Jesús. Desde allí vivió esta intensa década entre el mundo popular urbano y las luchas sociales del campesinado.

En busca de las personas desaparecidas

En marzo de 1982 desaparecieron trece jóvenes en Bogotá. Eran en su mayoría estudiantes de universidades públicas y militantes o simpatizantes de partidos de izquierda. Fueron torturados, asesinados y desaparecidos por agentes del F-2, una estructura de inteligencia de la Policía Nacional de los años ochenta.

Las trece familias que no se conocían entre sí, comenzaron una búsqueda de sus seres queridos de manera separada. El padre Javier, que venía de Francia donde acompañaba a familias de desaparecidos en Argentina, Chile y Brasil, recogió recortes de periódico, buscó los datos de las trece familias y fue a visitarlas casa por casa.

Las convocó para que buscaran respuestas juntas. Replicó la experiencia de las Madres de Plaza de Mayo de Argentina. Con él organizaron las ‘Marchas de los claveles blancos’ cada jueves a medio día en Bogotá. Ese fue el origen de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Asfaddes.

En defensa de los derechos humanos

En los años ochenta el padre Javier Giraldo lideró la conformación de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, un espacio comprometido con la defensa y promoción de los derechos humanos y el acompañamiento a comunidades atropelladas por la violencia.

Igualmente, el padre Javier, fue el líder del Banco de Derechos Humanos del Cinep, donde de manera perseverante se ha documentado la amplia barbarie sufrida en la historia reciente de la sociedad colombiana.

Son múltiples las comunidades y organizaciones sociales que han contado con el acompañamiento del Padre Javier Giraldo, entre ellas se destaca la Comunidad de Paz de San José de Apartado, organización que ha sufrido de mil violencias y atropellos y siempre contó con el firme y sereno compromiso del padre Javier Giraldo Moreno.

Javier fue una figura menuda, de hablar suave y pausado, con un espíritu y compromiso enormes. Hoy y siempre lo acompañaron el afecto, cariño y respeto de quienes hemos tuvimos la fortuna de compartir la vida con él.

Padre Javier Giraldo, gracias por tanto ejemplo y compromiso con la vida y la dignidad humana, has sido huella profunda en el amor eficaz y la lucha popular.

Original en Semanario Voz.

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