Editorial de la revista estadounidense Monthly Review

La solución es la seguridad compartida

Para Brzezinski, si Ucrania se incorporaba a la OTAN sería “un puñal que apuntaría directamente al corazón de Moscú, debilitando definitivamente a Rusia”

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Encuentro de la Comisión Ucrania-OTAN el pasado 10 de enero de 2022 | Foto: NATO

Los ocho años de una guerra civil limitada en el Este de Ucrania se han convertido en una guerra a gran escala que está poniendo en peligro a todo el mundo.

Después de los acuerdos que pusieron el fin formal a la guerra fría, Paul Wolfowitz, Subsecretario de Defensa del presidente George H. W. Bush, expuso la nueva política de Estados Unidos: “Ahora nuestra política [después de la caída de la Unión Soviética] debe centrarse en impedir la aparición de cualquier futuro potencial competidor global. Como Rusia seguirá teniendo un fuerte poder militar en Eurasia, es necesario debilitar su posición geopolítica de forma permanente e irrevocable, tenemos que atraer a la órbita occidental a todos los países que la rodean y que anteriormente fueron parte de la Unión Soviética o de su esfera de influencia”. El documento denominado Orientación para la Defensa de Estados Unidos, elaborado por Wolfowitz, fue adoptado por la Casa Blanca con el respaldo tanto de los demócratas como de los republicanos.

El arquitecto más importante de esta nueva estrategia imperial fue Zbigniew Brzezinski que, como Consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter, planificó una guerra trampa para los soviéticos en Afganistán. Bajo su dirección se implementó la instrucción secreta de Carter de julio de 1979 que ordenaba a la CIA reclutar, entrenar y armar a los muyahidines, creando una red de fanáticos religiosos, desde Pakistán hasta Arabia Saudita, para luchar en Afganistán.

Dada su controvertida reputación, Brzezinski desapareció de los foros oficiales pero siguió siendo el principal asesor de todas las posteriores administraciones estadounidenses. Por más de tres décadas articuló la gran estrategia contra Rusia.

Washington, en el momento de la reunificación alemana, le prometió a Mikhail Gorbachov que la OTAN no se ampliaría «ni una pulgada» hacia el Este. Sin embargo, Bill Clinton puso en marcha la política expansionista de la OTAN que han mantenido todos sus sucesores en la presidencia de Estados Unidos.

En 1997, Brzezinski publicó El gran tablero de ajedrez, la primacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos. Consideraba que Estados Unidos estaba por primera vez en posición de dominar Eurasia para convertirse en “el imperio global”. Para que la Alianza Atlántica, bajo el liderazgo de Estados Unidos, dominará Eurasia, era necesario reducir a Rusia hasta que ya no pudiera sostenerse como Estado viable.

Para Brzezinski, la clave era Ucrania. Si se incorporaba a la OTAN, sería “un puñal que apuntaría directamente al corazón de Moscú, debilitando definitivamente a Rusia”.

Estados unidos, escribió Brzezinski, “debe apoyar sin demora la expansión de la OTAN hacia el Este, incluyendo a Ucrania. Sin tener a Ucrania del lado occidental, Rusia caerá en los brazos de China y podrían formar un bloque contra Estados Unidos“. Según la doctrina Brzezinski, para dominar Eurasia había que dar jaque mate a Rusia, utilizando a Ucrania como el eslabón más débil.

En las últimas tres décadas, Washington ha aplicado la geoestrategia de Brzezinski. Desde la caída del Muro de Berlín en 1989, la OTAN ha absorbido quince países, todos hacia el Este.

Seguridad compartida

La OTAN tiene un completo despliegue militar en las fronteras de Rusia y Bielorrusia. Por lo que se sabe, los misiles de la OTAN ubicados en Polonia, Rumania y Europa Central apuntan directamente contra Moscú y sus tropas se concentran en Estonia, Lituania, Letonia, Polonia y Rumanía.

En 2014, Washington planificó un golpe de Estado en Ucrania para derrocar al presidente Víctor Yanukovich que quería ingresar en la Unión Europea pero tuvo que buscar la ayuda económica de Rusia por las condiciones impuestas por la UE y el Fondo Monetario Internacional. Su cambio de posición encolerizó a Occidente que decidió orquestar el golpe de estado de Maidán. El nuevo líder ucraniano fue respaldado inmediatamente por Estados unidos. El golpe de Estado se llevó a cabo, en parte, por un movimiento neonazi con fuertes raíces históricas en la Ucrania fascista de la Segunda Guerra Mundial. El control de Ucrania por la derecha ultranacionalista y una rusofobia delirante llevó a una brutal represión en la ciudad de Odessa, donde más de cuarenta personas fueron quemadas vivas en el local de los sindicatos. En reacción a la violenta represión, la península de Crimea, predominantemente de habla rusa, decidió reintegrarse a Rusia a través de un referéndum.

En el contexto de una guerra civil entre ucranianos, la mayoría de la población de habla rusa de la región de Donbass se independizó de Kiev, formando las repúblicas populares de Luhansk y Donetsk con el apoyo militar de Rusia. Kiev ha recibido durante años armas e instructores militares occidentales en un proceso que tiene como objetivo la incorporación de Ucrania a la OTAN.

En la guerra entre ucranianos han muerto 14.000 personas y 2,5 millones se han refugiado en Rusia. Los enfrentamientos iniciales se detuvieron parcialmente con los Acuerdos de Minsk, en los que participaron Francia, Alemania, Rusia y Ucrania. Esos acuerdos, refrendados por el Consejo de Seguridad de la ONU, reconocen a las regiones de Donetsk y Luhansk el derecho a la autonomía dentro de Ucrania.

Sin embargo, el conflicto militar se ha mantenido. En febrero, 130.000 soldados de las tropas de asalto ucranianas rodearon a Luhansk y a Donetsk, rompiendo así los Acuerdos de Minsk.

Rusia insistió públicamente en el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk e hizo al menos dos importantes exigencias: Ucrania no debe ser parte de la OTAN y hay que terminar con la escalada militar dirigida contra las repúblicas del Donbass. Vladimir Putin advirtió que son líneas rojas para la seguridad de Rusia que, si se cruzaban, obligarían a Moscú a responder. Cuando Ucrania, empujada por Estados Unidos y la OTAN, decidió cruzar esas líneas rojas bombardeando el Donbass, Rusia intervino masivamente en la guerra civil ucraniana para ayudar a las asediadas repúblicas de Donetsk y Luhansk.

La guerra, en general, es siempre un crimen contra la humanidad y la única respuesta que debemos darle es una oportunidad para la paz. Pero para conseguirlo hay que encontrar una solución que garantice la seguridad de Rusia y de todas las partes en la guerra civil ucraniana.

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