Extremadura vuelve a rendir homenaje a los presos republicanos de la capital roja de la Serena

La marcha al campo de concentración de Castuera recuerda los crímenes del franquismo

El pasado fin de semana, 23 y 24 de abril, la Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (Amecadec) celebró XVI Homenaje a las Víctimas. Dos días de actividades que culminaron con la marcha al campo de concentración franquista de Badajoz. Había ganas de volver a Castuera y reencontrarse con amigos/as y camaradas tras el obligado parón motivado por la pandemia, y es que en esa localidad de la provincia de Badajoz se realiza desde casi dos décadas uno de los más emotivos actos de memoria histórica de la región.

La caminata comenzó a las 11 de la mañana desde el centro de Castuera. Más de un centenar de personas enarbolando banderas republicanas recorrieron los de poco más de 3 kilómetros que distan desde el núcleo urbano hasta el lugar en donde se ubicó el que ha sido considerado el campo de concentración franquista más importante.

Una vez llegado al lugar, se izó la bandera de la República y comenzaron las distintas intervenciones. Este año se sumaba el recuerdo a las personas que han fallecido y que nunca faltaban a la cita, entre los que destacan los camaradas Miguel Gallego y José Luis Gómez Gata.

EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE CASTUERA

El campo de concentración franquista de Castuera, en la provincia de Badajoz, alojó a una gran cantidad de presos de guerra republicanos del llamado «Frente Extremeño», así como a civiles, sindicalistas y políticos.

Situado a unos 3 km del núcleo urbano, en un entorno conocido como finca La Verilleja, el campo operó por espacio de un año, entre marzo/abril de 1939 y marzo de 1940. Según Paul Preston, fue dirigido por Ernesto Navarrete Alcal y en él existen gigantescas fosas comunes, producto de los asesinatos en masa que tuvieron lugar. Su ubicación no era casual, ya que Castuera se había convertido en la capital ‘Roja’ del frente de La Serena, una línea de resistencia republicana que surcaba las estribaciones de la comarca pacense hasta la frontera con la provincia de Cáceres. Allí las trincheras y el combate cuerpo a cuerpo se mantuvieron hasta el verano de 1938.

Los prisioneros sufrieron también hacinamiento, inanición y trabajos forzados. Se ha mencionado la posibilidad de sacas de presos entre el campo y las localidades de Villanueva de la Serena y Magacela. El 31 de julio de 2008 fue incoado expediente de declaración de Bien de Interés Cultural para este campo de concentración, en la categoría de sitio histórico. Según Julián Chaves, director del proyecto para la recuperación de la memoria histórica de Extremadura, en el campo hubo entre 8.000 y 9.000 prisioneros, aunque otras fuentes estiman un total de 15.000 o incluso 20.000.

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