Caso de sacrificio del bien común en pos del beneficio privado

El PCE de Extremadura se opone al macrovertedero privado proyectado en la región

No al marcrovertedero salvatierra de los barros extremadura

El Partido Comunista de España (PCE) en Extremadura muestra su más absoluto rechazo al proyecto de macrovertedero en Salvatierra de los Barros, en el que supondría el enésimo caso de sacrificio del bien común en pos del beneficio privado.

El pasado miércoles 5 de octubre se publicó el anuncio en el Diario Oficial de Extremadura por el que se sometía a información pública la solicitud de autorización ambiental y estudio de impacto ambiental para la construcción de un vertedero con capacidad de 300.000 toneladas de residuos a 3 kilómetros de la localidad pacense de Salvatierra de los Barros. Se trataría del vertedero privado más grande de España.

El tratamiento de residuos es un problema a nivel global. Los países ricos generan grandes masas de basura derivada de su modelo de producción y consumo, pero se desentienden de ella vendiéndola a países pobres, que ganan dinero convirtiéndose en los vertederos del Primer Mundo. Extremadura, como región subsesarrollada dentro de España, es la zona perfecta para dejar la basura del resto. El problema de la basura no se va a solucionar construyendo vertederos para acumular los desechos. Se necesita un plan integral, que incluya un plan ecológico, social y económico, cuestiones que no se van a abordar dejando el proceso en manos de una empresa privada cuya prioridad será la obtención de beneficio económico.

El plan tal y como lo presenta la Junta de Extremadura plantea problemas insalvables, por un lado la cuestión medioambiental y sanitaria. A pesar de las medidas de seguridad que se puedan implementar, existe un peligro constante en los vertederos de filtraciones de residuos a la tierra, envenenándola y contaminando los acuíferos subterráneos.

Por otro la cuestión económica. Esta tierra ya está acostumbrada a que la empresa responsable tenga el domicilio fiscal fuera de Extremadura: se trata de otro proyecto económico foráneo que viene a saquear nuestros recursos para llevarse fuera el rendimiento económico. Supondría, además, el fin del atractivo turístico de la zona, conocida por su artesanía del barro. Esto se contradice con las últimas campañas turísticas de la Junta de Extremadura que fomentan la región como un espacio de naturaleza pura.

La negativa de los y las comunistas de Extremadura a aceptar este vertedero, no responde a un intento de soslayar el problema del tratamiento de residuos, tan acuciante, y forzar a terceros, tal vez más pobres, a hacerse cargo de nuestros residuos; se trata de un esfuerzo crítico y consciente de toda la ciudadanía ante lo que representa un problema ecológico, social y económico: Sin soluciones públicas e integrales, lo único que se hace es condenar a un pueblo a la miseria.

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