Este año, en la celebración del 71 aniversario de la liberación, los corazones de las personas asistentes a los diferentes actos convocados han estado divididos. Y el culpable de esta a dañina sensación no ha sido otro que el mismísimo Felipe de Borbón. Su aparición estelar en la inauguración, unos días antes, de la placa que da el nombre de La Nueve al jardín situado a un lado del Ayuntamiento de París -el más cercano al Sena- fue considerado, por unos, como una autentica provocación al ser el jefe de un Estado en el que los allí homenajeados, ni tienen reconocimiento legal ni institucional alguno ni tienen tampoco equiparación con el resto de ciudadanos europeos que lucharon contra en nazismo y en fascismo, venciéndolo en Europa; siguen siendo las víctimas de unos delitos aún sin investigar. Por otra parte estaban los que lo consideraron como un gesto de reconciliación –eso sí, demasiado tardía- para con la ciudadanía actual de nuestro país.
Para nosotros, la soberanía popular –que no ciudadana- es sólo posible en forma de república en nuestro país. Tenemos la convicción de que todo proceso de reactivación democrática tan sólo es posible con la fórmula republicana. La defensa histórica de la II República en la guerra, encabezada por la clase obrera y dirigida desde el Frente Popular, y en la lucha antifranquista posterior, dentro y fuera de nuestras fronteras, tuvo evidente naturaleza internacionalista pero, sobre todo, de avance hacia una democracia plena.
Y por tanto, toda unidad electoral que prospere evadiéndose de ello, está renunciando a una transformación, de verdad, a un modelo de convivencia más justo, social y democrático para todos nosotros y nosotras.
Creemos que es la misma convicción con la que trabajaron las republicanas y los republicanos españoles que lucharon en Europa –exiliados del franquismo- contra los fascismos; la misma convicción con la que trabajaron en la clandestinidad los republicanos y republicanas en el interior: no tenemos ruptura con ellos, ni histórica, ni política ni ideológica. Somos antifascistas porque somos demócratas por convencimiento.
Como lo fue Amada Martínez, nuestra buena guerrillera que se nos fue, en silencio, sin ver su lucha reconocida social y jurídicamente en este Estado borbónico que nos envuelve. Y como lo fueron Melquesedez Rodríguez Chaos, Marcelo Usabiaga y todos nuestros camaradas que nos dejaron durante el verano.
También en París se habló de políticas de memoria y del estupendo balance que reconocemos en los camaradas y compañeros que sacaron adelante las actividades y propuestas de la Dirección General de Memoria democrática de Andalucía en la anterior legislatura; de la necesidad de la puesta en marcha de las recomendaciones de la ONU en relación a los DDHH en España y de la campaña que la Plataforma por la Comisión de la Verdad llevará a cabo este otoño en ese sentido. Y, por supuesto de la unidad, al menos en la propuesta y en la acción, que ya el relator especial de la Naciones Unidas echó de menos en su visita a España hace año y medio.
Allí estuvimos los compañeros del Foro por la Memoria junto con otras entidades de memoria y asociaciones republicanas, españolas y francesas, en un lluvioso día de agosto homenajeando a La Nueve, – aquella 9.ª Compañía de la 2.ª División Blindada del ejército francés, comandada por el general Leclerc, que primero entró en la capital parisina tras la capitulación nazi, integrada por exiliados republicanos españoles, a expensas de los francotiradores colaboracionistas que negaban la rendición. Todo un símbolo.
La Asociación Foro por la Memoria tiene una oficina de atención en Madrid todos los lunes y miércoles de 10 a 13 horas.
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