Si repasamos lo sucedido desde nuestro XIX Congreso (noviembre de 2013) coincidiremos en que hemos vivido un periodo convulso, cambiante, repleto de acontecimientos que nos sitúan en un plano radicalmente distinto al existente en 2013. Es hora de hacer balance, analizar los aciertos y errores cometidos y adecuar la estrategia y la táctica al momento actual y a las contradicciones realmente existentes. Estos son los motivos que llevaron al Comité Federal a acordar en junio del pasado año que, para la reflexión posterior al ciclo electoral, no bastaba con una Conferencia Política sino que era necesario, por una parte implicar al conjunto de la militancia y por otra no ponernos cortapisas en el debate y que, por tanto era necesaria la convocatoria de un Congreso, un Congreso en dos fases que nos permita ir cohesionados a la Asamblea de IU y posteriormente, en una segunda fase, avanzar en el debate del resto de cuestiones y fundamentalmente sobre el papel que el PCE debe jugar y cómo organizarse.
Los balances se pueden hacer desde el corazón o desde la razón, desde la frustración o la autocomplacencia o desde el análisis materialista de la realidad, estudiando las correlaciones de fuerzas, las estrategias que habíamos establecido, su traslación a la realidad y analizando después si estas eran o no las correctas y si hemos sabido aplicarlas o no. Sinceramente creo que en este momento debemos huir de análisis idealistas y emocionales que acaban construyendo bloques que poco tienen que ver con la sociedad que queremos transformar para centrarnos en el análisis concreto de la realidad concreta. En este sentido sería recomendable que, antes de iniciar los debates en nuestras agrupaciones, repasáramos colectivamente los documentos aprobados en la Conferencia Política de 2012, las Tesis Políticas del XIX Congreso y los informes aprobados por el Comité Federal en los dos últimos años; sería recomendable también que cada agrupación debatiera cómo ha contribuido o no al desarrollo de los mismos, especialmente al de hacer del PCE un instrumento para el conflicto social y la (re)construcción de la conciencia de clase.
En esta primera fase del XX Congreso del PCE vamos a debatir sobre la coyuntura política en los dos últimos años, la crisis de régimen y la reacción del sistema, la necesidad de la ruptura y la construcción de un nuevo país, el papel de la UE, el de los comunistas en el movimiento obrero y el proceso de construcción del bloque político y social alternativo. Un debate que debe ser de fondo, contraponiendo o complementando ideas. Para ello, hemos dividido el documento en siete epígrafes que contienen 22 tesis, sólo podrán realizarse enmiendas de totalidad a cada una de las tesis. Es esto lo que irá a debate, trasladándose el resto de aportaciones a la ponencia para la redacción final del documento. Es imprescindible también implicar en el debate al conjunto de la militancia y a nuestro entorno más cercano, no conformarnos con hacer las reuniones – trámite donde sólo intervienen los de siempre y falta la mitad de la agrupación, los comités deben de velar por dinamizar las reuniones y garantizar que toda la militancia opine y debata. El Congreso empezó el día siguiente al que el Comité Federal aprobó los documentos y esta fase del debate es mucho más importante que el acto en el que las delegadas y delegados se junten el 9 de abril para debatir y aprobar los documentos definitivos, mientras más rico y participativo sea más nos sentiremos reflejados en los acuerdos finales y mayor será la cohesión del partido.
A nadie se le escapa que uno de los debates fundamentales que vamos a afrontar tiene que ver con Izquierda Unida y el papel del PCE. Para situarlo bien no estaría de más recordar algunas cuestiones: La apuesta por la convergencia de este partido ha sido una constante desde 1983, la constitución de IU en 1984 – 1986 significó la plasmación de esa política de convergencia sumando a sectores desilusionados con la deriva neoliberal del PSOE, a lo más combativo de la lucha contra la desindustrialización y a parte del movimiento anti – OTAN y otros movimientos sociales, las nuevas formas organizativas (asambleas, áreas y consenso en la toma de decisiones) contribuyeron a su crecimiento (tanto social como electoral). Los acuerdos de la III Asamblea Federal tras los del XIII Congreso del PCE llevaron, con el tiempo, a convertir a IU en un partido político, a cerrarse y a jerarquizarse, se mutó la horizontalidad que se pretendía con el movimiento político y social en la verticalidad propia de un partido. Desde el XVI Congreso (2002) el PCE ha criticado esta deriva asumiendo también su parte de responsabilidad en la misma y ha mostrado la necesidad del retorno al MPS. Así en el XIX Congreso afirmábamos: “El PCE debe propiciar una propuesta de convergencia con IU de todos los sectores sociales y políticos afectados por la crisis desde la unidad más amplia. Debemos ser conscientes de que las organizaciones son instrumentos que están al servicio de una política, de unos objetivos y de una estrategia. Y ese objetivo es la construcción de poder popular que confronte con las élites. La cuestión por tanto no es qué cambiar para que IU funcione tal y como se concibió sino, aprendiendo de la experiencia pasada y dada nuestra estrategia que parte de un análisis de la realidad actual en coherencia con nuestra propuesta de construcción de un bloque social alternativo, qué instrumento necesitamos, qué alianzas y cómo darle forma organizativa”.
Creo que ésta es la incógnita que tenemos que despejar y en estos dos últimos años, en la práctica, hemos tenido experiencias en las que el partido ha jugado un papel decisivo (procesos de primarias internas y candidaturas de Unidad Popular en las elecciones municipales, construcción de la candidatura de UP para las elecciones generales) y que nos indican cual es el camino a seguir para desarrollar nuestra política de convergencia y seguir haciéndolo de la mano de aquellos maravillosos compañeros y compañeras con los que venimos compartiendo desde hace treinta años luchas, proyectos de transformación social y militancia en Izquierda Unida.






