Las máscaras del hombre tenebroso

Kim, premio Nacional de Cómic, es uno de los grandes de la novela gráfica que deja un fiel retrato de la España de los que no podían hablar
Libro en cómic con ilustraciones de Kim, "Fouche, el genio tenebroso"

«Aun aprendo». Francisco de Goya

El genio de Fuendetodos, desde su exilio en Francia, se empeñó en demostrar que la creatividad no tiene fecha de caducidad y, en torno a 1826, a la altura de sus ochenta años, Goya fue capaz de aprender nuevas técnicas como la litografía o el lápiz graso y alumbrar obras maestras como La lechera de Burdeos o el emblemático dibujo Aun aprendo.

Joaquim Aubert Puigarnau, conocido simplemente como Kim, nacido a comienzos de los años cuarenta en Barcelona, hace suyo el mensaje goyesco y viene demostrando a lo largo de estas dos últimas décadas que un artista solo conoce los límites de su talento. Kim era bien conocido en nuestro país por su serie Martínez el facha, que ha sido uno de los estandartes de la revista humorística El Jueves desde su número 1, en 1977, hasta el número 1.972, aparecido en 2015. Casi cuarenta años de andanzas de Florentino Martínez, un franquista chapado a la antigua, al que Kim presentaba como un hombre ingenuo de profundas y desfasadas convicciones políticas.

Entre otras muchas obras es el autor de la serie Martínez el facha publicada en la revista satírica El Jueves durante 40 años

Podríamos definir el estilo de Kim en esos primeros años como tributario del underground norteamericano de los años sesenta, pero pasado por el tamiz de la Escuela Bruguera, de la que retiene el gusto por el gag bien resuelto y la dinámica de los personajes.

Muchos creadores que han alcanzado el éxito con una fórmula específica no dudan en reiterarla hasta la saciedad. Este no es el caso de Kim. Cuando recibe una inesperada llamada del guionista Antonio Altarriba, inicia una apasionante aventura, todavía en curso, que le sitúa a la cabeza del cómic adulto en España. Altarriba había decidido profundizar en la trayectoria vital de su padre, un republicano zarandeado por los vientos del fascismo, que padece la guerra y el exilio. De esta conjunción de guionista y dibujante surge un libro de historietas poderoso, El arte de volar, que recibe el Premio Nacional de Cómic en 2010. De ella ha dicho Antonio Martín que «es la mejor obra realizada hasta el día de hoy, 2016, por autores españoles». Como la otra cara de un díptico inevitable, aparece en 2016, a cargo de los mismos autores, El ala rota, consagrada en este caso a la memoria de la madre de Altarriba.

En su siguiente obra, publicada en 2018, Kim vuela solo y en tanto que autor completo nos entrega Nieve en los bolsillos. Alemania 1963, una crónica personal de su viaje al país germano, con una visa de turista en el bolsillo y las ganas de comprobar que allí «había trabajo para todos y en un año se podía volver rico». Naturalmente, las cosas no fueron como había imaginado y un emigrante sin papeles solo podía aspirar a los trabajos más penosos y padecer una vida llena de estrecheces. El crítico Álvaro Pons nos descubre que en ocasiones «Kim se queda a un lado para cederle sus dibujos a los que nunca pudieron hablar. […] Poco a poco, esos relatos no solo cuentan la historia no escrita de los emigrantes españoles en Alemania, sino que en su conjunto componen un retrato perfecto de la España que no podía ser dicha, de esa que no podía hablar».

En un nuevo tour de force, Kim se adentra en su obra más reciente, Fouché. El genio tenebroso, en el mundo de las adaptaciones literarias, en este caso de una de las más famosas biografías escritas por Stefan Zweig.

De entre toda la prolífica obra del escritor vienés, Kim no duda en escoger a Fouché, encarnación del político oportunista, quien gracias al manejo de la información, la extorsión y el chantaje consigue convertirse en pieza imprescindible para los distintos regímenes que se suceden en Francia a partir de 1789: Convención, Directorio, Consulado, Imperio napoleónico o Restauración borbónica. En palabras de Kim, «Fouché es un personaje fascinante, que nos atrae desde el primer momento. Un tipo que, partiendo de la pobreza, llegó a ser el segundo hombre más rico y poderoso de Francia. Y nos puede recordar a esos políticos actuales que cambian de chaqueta sin ningún problema».

El grado de minuciosidad y detalle empleado en esta obra por el dibujante barcelonés es impresionante. Destacan las viñetas panorámicas de ciudades como Nantes o Lyon, las escenas de movimientos de masas, los detalles de los lugares de poder, la caracterización de los diferentes personajes o el esplendor de la corte imperial. La ilustración de portada, un retrato al óleo de Fouché que parece mirarnos directamente a los ojos, es el perfecto resumen de sus cualidades morales: ambición, doblez e implacabilidad. Por último, Kim nos regala con una novedad respecto a sus trabajos anteriores, el uso del color como un protagonista más que engrandece el resultado final de la obra.

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