El Dia Mundial de la Fibromiàlgia i la Fatiga Crònica se celebra el 12 de mayo, en honor al nacimiento de Florence Nightingale, considerada promotora de la enfermería actual. Esta conmemoración tiene como objetivo incidir en la prioridad de investigar los factores de predisposición y de desencadenamiento de la enfermedad y en sus tratamientos.
La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por dolor crónico en todo el cuerpo, especialmente en los músculos y en las articulaciones de la espalda y las extremidades, y una exagerada y extensa sensibilidad local a la presión en múltiples puntos.
Además del dolor, las personas con fibromialgia presentan a menudo una sensibilidad aumentada y otros síntomas como fatiga, alteraciones del sueño y dificultades cognitivas.
Junto al síndrome de fatiga crónica y la sensibilidad química múltiple, forma parte de un grupo de enfermedades crónicas que comparten síntomas y mecanismos fisiopatológicos, como la sensibilización central.
Es una enfermedad frecuente, que suele afectar más a las mujeres, y que a menudo se acompaña de cansancio, entumecimiento, rigidez articular, hormigueo, debilidad muscular, trastornos del sueño y del estado de ánimo, síntomas digestivos, trastornos de memoria y atención, y dolor de cabeza, entre otros.
La fibromialgia puede afectar significativamente a la calidad de vida de las personas que la padecen y tener un importante impacto personal, familiar, laboral y social. Aunque en los últimos años se está investigando a fondo esta enfermedad, todavía existen muchas incógnitas sobre sus causas y sobre los mecanismos que influyen en su desarrollo.
Es una enfermedad reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la OMS desde 1992, como enfermedad de reumatismo no auricular.
La FM presenta una prevalencia del 2,4% en la población española, con un claro predominio en mujeres (un 4,2% frente a un 0,2% en hombres).
Esta desigualdad de género puede estar relacionada con varios factores que contribuyen al sesgo en la percepción y diagnóstico de la enfermedad.
—Factores biológicos. Las mujeres pueden experimentar cambios hormonales que influencian la percepción del dolor, así como diferencias en la forma en que su cuerpo procesa el dolor y responde al estrés. Estos factores biológicos pueden contribuir a la mayor incidencia de fibromialgia en las mujeres.
—Factores sociales y culturales. Las expectativas de género y los roles sociales pueden influir en la forma en que las mujeres perciben y describen sus síntomas. A menudo, las mujeres son más propensas a buscar ayuda para sus quejas de salud, mientras que los hombres pueden tener menor probabilidad de hacerlo, puesto que sus experiencias de dolor se pueden minimizar o malinterpretar.
—Estereotipos de género. Existe un estereotipo en el caso de las mujeres, que puede provocar que los síntomas relacionados con la fibromialgia, como el cansancio, los trastornos del sueño y las alteraciones del estado de ánimo, se consideren «menos graves» o consecuencias del estrés emocional o la ansiedad. Esto puede llevar a un sesgo en el diagnóstico y el tratamiento.
—Brecha de investigación. La mayoría de los estudios clínicos sobre la fibromialgia se han realizado con poblaciones mayoritariamente femeninas, pero como modelos animales, en particular, a menudo utilizan machos. Esto puede crear una visión incompleta de la enfermedad que ignora las diferencias que podrían existir en el sexo femenino.
Los costes, tanto para la sociedad en general como para los servicios de salud en particular son muy elevados, y la enfermedad tiene un alto impacto en la calidad de vida personal, familiar y social.
Al margen de la importancia de mejorar la sintomatología y funcionalidad de las personas enfermas, no hay ningún tratamiento específico para la FM.
Los tratamientos farmacológicos tienen una eficacia muy limitada.
Nuestra defensa y reivindicación de una atención específica y adecuada a las personas afectadas por esta patología, viene de lejos:
21 de mayo de 2008:
El Pleno del Parlamento de Cataluña aprobó una unanimidad una resolución sobre atención y tratamiento de la fibromialgia y el síndrome de la fatiga crónica. El acuerdo recoge las aspiraciones de las asociaciones de afectados por estas enfermedades, que han impulsado una iniciativa legislativa popular que ha logrado más de 130.000 firmas de apoyo.
Además, establece que el sistema público debe responder con un buen diagnóstico diferencial y un buen tratamiento que racionalice y mejore la asistencia de las personas afectadas. Por este motivo, el Gobierno insta a poner en marcha diversas medidas para optimizar las actuaciones en relación a ambas enfermedades tanto en atención primaria como en unidades hospitalarias especializadas (UHE), que deberán disponer de equipos multidisciplinares de profesionales.
Por lo que respecta a las listas de espera, la propuesta establece que los afectados por cualquiera de las dos enfermedades deben poder acceder a las UHE en un plazo no superior a noventa días. El texto recoge además la importancia de realizar programas de formación continuada para los profesionales que trabajan las afecciones.
Por último, la propuesta insta a crear un comité de seguimiento del circuito asistencial, con la participación de la sociedad científica y de las diversas organizaciones que representan a los enfermos.
Su tratamiento debería basarse en cuatro pilares:
- Educación sanitaria,
- Pautas de ejercicio físico según la tolerancia,
- Terapia cognitivo-conductual, si procede,
- Tratamiento farmacológico.







