Por seguir de las cosas el compás, a veces quise, en este siglo activo, pensar, luchar, vivir con lo que vivo, ser en el mundo algún tornillo más. Pero, atada al ensueño seductor, de mi instinto volví al oscuro pozo, pues, como algún insecto perezoso y voraz, yo nací para el amor. Inútil soy, pesada, torpe, lenta, mi cuerpo, al sol tendido, se alimenta y solo vivo bien en el…