Fuerte la mano que me agarrabacuando mis pies iban de un sitio a otro,con mis pequeñas manos cargadas de bolsas,que olían a mandarina y pan. Sol intenso en la cara,media luna de chocolate en la boca,olor a especias en los pasillos del mercado.Las mismas palabras de siempre:«Cuarto y mitad, por favor.» A veces era de carne,otras garbanzos o fresas.El vagabundo de la esquina también pedíacuarto y mitad de limosna,el cuarto…