Entre 1931 y 1933, los gobiernos progresistas de la Segunda República realizaron un ambicioso programa de reformas que promovió la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores, la reforma agraria, el desarrollo de la educación y la ciencia, la promoción cultural, la construcción de obras públicas, la legalización del divorcio, la modernización del ejército y la autonomía de Cataluña. Nunca se había acometido un programa transformador de un alcance…