Yo, poeta de oficio, condenada tantas veces a ser cuervo, jamás me cambiaría por la Venus de Milo: mientras reina en el Louvre y se muere de tedio y junta polvo, yo descubro el sol todos los días y entre valles, volcanes y despojos de guerra avizoro la tierra prometida. (*) Poeta nicaragüense. Premio Casa de las Américas en 1978 por su poemario Sobrevivo. Autora, con el periodista y escritor…