Este Reglamento del Parlamento Europeo, denostado por las derechas, no obedece a los delirios de un gobernante lunático, ni a los desvaríos de un comunismo sovietizante, ni es propiedad de manifestación ideológica alguna solo que, por suerte, es de obligado cumplimiento. Pero… habrá que estar al quite para que en su ejecución no se nos olvide que es de la ciudadanía.