Hay un Pelé que nadie quiere ver, uno que no se menciona porque su rostro no es el festivo ni alegre que ha sido inmortalizado. Hay, otro, dice el sociólogo Marcos Roitman, un Pelé que representa el inicio del futbol como mercancía y botín político. Una lectura casi siempre ignorada y que no debe quedar en la zona opaca del olvido, opina. Debe hacerse visible por todos aquellos que sí…