Somos testigos de hechos históricos que nos quiebran el alma: la crisis climática que avanza imparable, la violencia machista que sigue arrebatando vidas, los genocidios que se perpetran ante la indiferencia internacional. Nos cuesta visualizar algo más allá de este mundo hostil donde los poderosos —aquellos que concentran la riqueza, las armas y los medios—