La izquierda española lleva demasiado tiempo reaccionando al conflicto territorial en lugar de dirigirlo. Unos apelan a la unidad del Estado; otros se limitan a acompañar el derecho a decidir. Mientras tanto, el eje identitario ordena la política y las élites económicas —también las que se envuelven en banderas territoriales— mantienen intacto su poder. Así no se gobierna. Así se perpetúa un modelo donde el conflicto territorial sustituye a la…