La DANA del 29 de octubre de 2024 dejó una huella imborrable en Valencia y sus alrededores. A pesar de los meses transcurridos, las heridas siguen abiertas y lo estarán durante años. No se trata solo de reparar los daños materiales, sino de afrontar las secuelas sociales y políticas de una catástrofe que ha puesto de manifiesto las carencias estructurales del actual modelo de gestión de crisis y reconstrucción. Además,…