A Felipe lo pusieron ahí hace 10 años para intentar mitigar la mala imagen de la monarquía, en caída libre gracias a los extremos de Juan Carlos. El hijo como recambio del padre, con su porte moderno, pulcro y limpio, como de estreno. La imagen de la nueva monarquía, amor plebeyo incluido, con dos niñas rubitas, una infanta y la otra princesa como en los cuentos. Y sin duda la…