Corre el mes de Junio de 1986 en Mexico, pero más que el tiempo quien corre es un menudo jugador albiceleste que destroza con sus controles, gambetas, pases y disparos, uno a uno, a todos sus rivales hasta alzar la Copa del Mundo de fútbol. Por el camino y para el recuerdo queda un partido, dos goles y sus dos momentos. Uno genial, antológico, de otro planeta, dejando uno tras…