El 23 de septiembre, el desahucio de Maricarmen mostró una violencia que miles de personas se negaron a aceptar: una mujer de 87 años expulsada de la casa donde había vivido casi toda su vida. La respuesta desbordó las previsiones. Las protestas se extendieron por decenas de ciudades, Madrid volvió a llenar la Puerta del Sol y la indignación se convirtió en la presión necesaria para arrancar un acuerdo que…