Los niños son molestos, ¿a que sí? Los niños joden con sus lloros, joden con eso de tener que darles el biberón seis veces al día, joden con que no te dejan salir a tomarte unas copas o a tomar el aire, joden con sus enfermedades cabronas, joden con la mierda de la caca y
La chica recogió las piernas sobre la manta y se estiró la chaquetilla del vestido nuevo. -Me tengo que ir, Fede -le dijo al muchacho y le sonrió. -Espérate un poquito más, ¿vale? -le contestó Fede- . Y nos hacemos un porrito. -Es por mi madre. -Un poquito nada más. Mira, tú me gustas cantidad.
A las mujeres hay que tratarlas bien y no insultarlas, ni darles patadas, ni voces. Y menos, un tiro en la boca. Eso, al menos, era lo que nos decía Valentín, que tiene una mujer muy mañosa y aplicada y que sabe de la vida más que nadie. La mujer de Valentín hace unas tartas
En la pensión, todo el mundo había terminado de comer y se habían ido a sus cuartos a descansar, menos Ugarte que le decía a Morán que era un golfo porque le gustaban los niños y éste decía que no, que los niños le recordaban perritos pequeños y otros animalillos, como escarabajos y ratones. A
Salvador creyó ver a su mujer por tercera vez aquella mañana, sentada en la silla al lado de la cama y sonriéndole. Llevaba la falda celeste, sandalias y parecía muy feliz. -Hola -le dijo Salvador-, ¿has venido otra vez a verme? -Sí -contestó ella. -Te lo agradezco -añadió él-, estoy muy solo. Ella le miró
Damos la bienvenida en Mundo Obrero a JUAN MADRID, comunista consecuente y uno de nuestros mejores escritores, no sólo de novela negra. Inicia una colaboración con sus relatos, que nos acompañarán en las sucesivas ediciones, y además esta vez nos regala un estupendo artículo sobre el brasileño Rubem Fonseca que fue su buen amigo ¡Gracias Juan!