Conchita era bastante guapa. No es que fuera Ava Gardner, pero era guapa, lo que se dice guapa, guapa. Lo mejor de Conchita era el cutis luminoso y los ojos vivaces y el que no tuviera un gramo de grasa en el cuerpo. O sea, nada de barriga, nada de michelines, gordita por donde debería estar gordita y delgada por donde, también, debería estarlo. Pues bueno, esta Conchita, encima, quería…
Susanita era la que mejor se deslizaba por el tobogán de la plaza del Dos de Mayo. También se tiraban la mar de bien Pedrito, Josema y Eva, pero Susanita era diferente. Susanita era gordita y ya se le notaba la cintura y los abombamientos en el vestido más que a ninguna otra niña. Juan Luis, el de la tienda de ultramarinos, se ponía debajo del tobogán y la miraba.…
Arriba están las luces y la suciedad no se ve. Debajo, Said agoniza con un cuchillo en las tripas. Se ha arrastrado hasta un portal y sueña con el patio de su casa de Alkazalquivir, donde hay gallinas y una luz blanca cegadora. En el sueño, su madre le limpia los mocos y le acaricia la cabeza. Más allá, una muchacha enseña los muslos. – Oye, gafitas, ¿echamos un polvito?…
Yo a sus órdenes siempre, don Ricardo, usted me manda lo que quiera que yo obedezco, para eso estamos. ¿Cómo dice?, bueno, verá usted, se lo voy a contar de pe a pa, vamos, le voy a decir cómo sucedió todo. Verá usted, ayer conocí a una chica, ¿comprende? Yo casi todas las noches conozco mujeres y no me interprete mal, jefe, que no voy de chuleta, pero ¿qué le…
-Me llamo Adelita, pero siempre me ha gustado que me llamen Delia. De pequeña vi una película que trajo un señor al pueblo en un camión, era una película muy bonita, de las que ya no hacen ahora y trabajaba una artista que se llamaba Delia Santa Cruz. Me llevó mi madre, fíjese usted los años que hace de eso, pero todavía me acuerdo. Bueno, pues me fijé en el…
Marcelino entró en el despacho, dejó la chaqueta sobre el respaldo de la silla y le dijo a Rafa, su compañero: -Bueno, ¿qué es lo que ha habido esta noche, eh? ¿Qué tenemos, tío? ¿Te lo has pasado bien? Rafa se pasó la mano sudada por la frente, arrugó la cara y se ajustó la pistolera en el cinturón, tirante por la carne que le desbordaba la camisa. -Lo de…
Una noche fui a la plaza de San Ildefonso con una fotógrafa moderna que buscaba fotos emocionantes y, quizás, un premio en algún concurso fotográfico. En la plaza vimos dormir en uno de los bancos a Abdul y nos acercamos. Abdul vende cadenitas de oro alemán, pelucos finos de Canarias, encendedores a mitad de precio, y le falta el brazo izquierdo. Abdul es manco hasta el sobaco y la manga…
Un día me dijeron que tenía que escribir algo que elevara el ánimo, que hiciera pensar que todo no estaba perdido, y que la crisis sería pasajera, ¿no es cierto? Es decir, querían una historia con final feliz. Y, a mí, ese tipo de historia no me sale demasiado bien. Entonces, me acordé de la historia de Abderramán y me di cuenta de que de ahí podía sacar una bonita…
Era alta, de piernas fuertes y vestía de rosa y podía haber sido guapa, pero no lo era. Se llamaba Lola. Zezé, su amiga, le dijo: -¿Qué te pasa, mi niña? Te veo tristona. ¿Tienes la regla? -Tengo ganas de morirme, eso es lo que me pasa -respondió Lola. Zezé era negra, cubana, y relucía como un aparato de teléfono. Caracoleó a su lado. -Olvídate de esas pendejadas. ¿Sabes?, el…
Omar es argentino y de joven había sido actor secundario, según nos decía, pero ahora trabajaba de camarero en uno de los bares de la plaza del Dos de Mayo, llamado La Rosa, sin que le fuera mal del todo, porque tenía para comer, pagar el piso y hasta para alternar un poco con los amigos. A Omar le empezamos a llamar Donovan desde que el verano pasado repusieron en…