España afronta una realidad de trata y explotación sexual de enormes dimensiones que, al mismo tiempo que permanece en buena medida oculta, está transformándose con rapidez. Las organizaciones especializadas advierten de que las redes criminales están desplazando progresivamente la explotación desde los espacios tradicionalmente asociados a la prostitución hacia pisos privados, viviendas turísticas, hoteles y plataformas digitales, dificultando tanto la detección de las víctimas como la intervención policial y social.…