El capitalismo necesita a la distopía. ¿Cómo podría describirse si no un mundo salvaje donde un mínimo número de personas dominan, explotan, empobrecen y se follan a quien cae, como cuando éramos los conquistadores y cogíamos a indios, negros o cualquier otro ser aplastable? (destaco cómo Stanley Kubrick nos mostró ese mundo monstruoso y ridículo
La era del silicio impone una estricta economía de la geofísica de la información y, en tiempos de Trump, una geopolítica del despojo, campañas de exploración de tierras raras que actualizan el realismo capitalista en forma de tiempo enrarecido, extraño, enajenante y también de captura de los restos de la era del carbono. La elegía
Siempre es fascinante asomarse al mundo de la adolescencia y la juventud. Aunque el mundo adulto tiene una imagen interesada, condescendiente. Algo tan viejuno como comparar nuestra incomparable adolescencia con la actual. Tampoco tengo claro la utilidad de designarlos bajo la etiqueta de una generación. Por ejemplo, leo parecidas afirmaciones sobre la Generación Millennials o
Es la mayoría evangélica la que llevó a Reagan al poder y hoy sostiene a Trump (junto a otras opciones reaccionarias en América, como la participación del Opus Dei). Y mira que es un pecador impenitente. La moda de la vuelta a la religión en nuestro país es parte de la batalla cultural derechista. Como
Vivimos tiempos de confusión ideológica en los que muchas veces parece que la izquierda, para posicionarse, necesita utilizar como referente lo que hace la ultraderecha. Ante una ausencia de análisis o de programa, proponer lo contrario que la ultraderecha puede ser la solución fácil e infalible. Veamos algunos ejemplos. En Cataluña, Silvia Orriols, la líder
Una tormenta se acerca desde Europa y EE.UU. y aún no sabemos muy bien qué hacer. Estaría bien que no pareciésemos un animal deslumbrado por las luces de un coche en mitad de la noche. Análisis de lo que está ocurriendo no nos faltan. Sabemos que los grandes capitalistas están organizando, en EE.UU. y en
“Ante este mundo de ganadores vulgares y deshonestos, prevaricadores falsos y oportunistas, de gente importante que ocupa el poder, de todos los neuróticos del éxito, del figurar, del llegar a ser. Ante esta antropología del ganador de lejos prefiero al que pierde”. Pier Paolo Pasolini. La batalla cultural de la derecha ha puesto en primer
Para miedo, el que daba mi adolescencia. Y quizás esta sea una de las razones por las que nos aterra pensar en este periodo. Sobre todo de nuestros hijos e hijas. El recuerdo de una época caótica, asalvajada, de intenso dolor y frustración. Vayamos por pasos, porque esto de la adolescencia es históricamente un periodo
Toda crítica de la razón cínica pasa por dar la vuelta al relato empaquetado que adulteran los medios de infoxicación a lo Fox News. Tal empeño empieza a resultar urgente, cuando no una tarea de mortal necesidad. Nunca mejor dicho. Los cuentos que nos cuentan ocultan como accidente la acumulación de cadáveres en el paso
La idea de la «batalla cultural» viene de hace más de un siglo, cuando pensadores como Antonio Gramsci hablaron de cómo la cultura sirve para mantener el poder de los grupos más privilegiados. Hoy, esta lucha se ha convertido en un enfrentamiento de ideas donde se discuten valores, creencias y significados. Todo esto ocurre en