Opinión

Auténtica

Sustituir la vida por la realidad virtual es el paso que esta sociedad ha dado para profundizar en la alienación humana como elemento esencial para el mantenimiento del capitalismo.
Adolescencia
Fuente: Amir Hosseini / Licencia Unsplash

Siempre es fascinante asomarse al mundo de la adolescencia y la juventud. Aunque el mundo adulto tiene una imagen interesada, condescendiente. Algo tan viejuno como comparar nuestra incomparable adolescencia con la actual.

Tampoco tengo claro la utilidad de designarlos bajo la etiqueta de una generación. Por ejemplo, leo parecidas afirmaciones sobre la Generación Millennials o la Z, sean escritos en EE.UU., en Latinoamérica o España. Lamento no saber chino, porque los chinos sí que saben, y seguro que la adolescencia oriental es diferente, ni mejor ni peor quizás, pero sin duda diferente. EE.UU. ha copado nuestro espacio cultural, y aunque somos muy yankis, sin duda se producen hechos sociales, culturales y económicos diferenciados y que marcan elementos identitarios diferentes.

Me interesó escuchar habitualmente a las adolescentes que algo o alguien es “auténtico”. La pelea con la postmodernidad como ideología del capitalismo, hace que agudices el oído cuando escuchas un término que creía desterrado.

La postmodernidad se caracteriza por lo inauténtico. El proceso económico que sustituye el “valor de uso” del producto por su “valor de cambio” es el principio por el que la postmodernidad consagra al objeto, a la palabra o el arte, a ser un mero simulacro. Sólo cuenta el valor de cambio, la rentabilidad de la palabra, de la acción, de la producción, prescindiendo de su relación con la realidad humana que la produce. El fetichismo de la mercancía.

Sustituir la vida por la realidad virtual es el paso que esta sociedad ha dado para profundizar en la alienación humana como elemento esencial para el mantenimiento del capitalismo.

De la Pandemia de COVID-19 salimos peor. Meses incrustados en la pantalla nos hizo construir nuestras particulares cápsulas desde las que ver el mundo. Desde entonces, vivimos en un mundo de alucinados. Sólo tenemos que ver cómo corrieron los bulos y cómo impactaron en la lucha contra el virus. El auge de la extrema derecha también tiene su origen en ese momento.

La extrema derecha no sería tan importante en Europa si no existieran Steve Banon, Elon Musk o Peter Thiel. Me imagino a los dueños del mundo cuando se percataron que la gran mayoría del planeta estaba a diario, todas las horas, en internet. Y que internet era suya…, qué chollo. Que el personal buscaba respuestas a una amenaza de la que poco se sabía. Es ahí cuando el relato sustituye definitivamente a la realidad. Mientras que el método científico necesita tiempo para que el conocimiento avance, cualquier alucinado puede dar una explicación inmediata, con la munición de la conspiración, del fin del mundo o de cualquier otra idea supersticiosa. Básicamente en esto consiste el mundo post-covid, del cual deberíamos salir ya.

Y puede que la adolescencia y la juventud lo haga antes que nosotras, que nos gusta predicar en el desierto. Mientras que despotricamos contra la adicción de las más jóvenes a la pantalla, contra la desinformación a los adolescentes, son ellas y ellos los que empiezan a señalar una salida.

Como venimos analizando, el principal elemento en la socialización es el mercado. Y es en ese mercado al que acceden a través de su móvil, cuando han percibido el nivel de manipulación y engaño que abarrotan las redes.

Las generaciones más jóvenes comienzan a reclamar autenticidad en la información comercial que los bombardea. O al menos eso le gustaría al mercado, que sea sólo un reclamo comercial. Así, las corporaciones se plantean cómo llegar a estas generaciones de una forma más “auténtica”. Marcas comerciales que han detectado la tendencia e intentan manipularla en su beneficio. Nunca debemos minusvalorar la capacidad del capitalismo para regenerarse (*).

Pero por esta grieta del mercado comenzamos a ver a jóvenes que reclaman una vida más “auténtica”, menos tiempo en las redes, que trabajamos para vivir y no al revés, el encuentro en vez del aislamiento…

Es cierto que la “autenticidad” es la radical identidad entre tus principios y tu vida, al menos en el existencialismo, en el marxismo o en la cultura clásica. La “autenticidad” es exigirte y no exigirle al mercado. No sé si lo observado es suficiente para afirmar que existe una corriente juvenil que cuestiona al sistema.

Pero hay que estar en lo que hay que estar. Y con este aire nuevo que empezamos a percibir coincido en el profundo hartazgo por la tremenda manipulación en la que vivimos, que al sistema le interese que pensemos de forma “distópica”, sin futuro, sino sólo en la supervivencia —si esta tiene sentido—.

No encuentro datos sobre esta tendencia. Sólo la constato en la práctica. Pero lo destacable es que el mercado sí ha detectado esta pretensión y adapta su publicidad a pretendidos estándares de “autenticidad”, que no serán sino otro simulacro.

En este momento, en este caso, me sorprende cómo el mercado detecta inmediatamente los cambios en los consumidores y reacciona para no perder negocio. Cómo el ansia de una vida algo más auténtica, no tan dependiente del mercado, puede ser reconducida por la propia oferta, convirtiendo algo potencialmente liberador en un elemento de continuidad del consumo.

Es que nos estamos encontrando con la “hamburguesa auténtica”, alimentos para mascotas “auténticos”, etc, antes de que podamos mover un dedo. La tendencia “deinfluencers” es un ejemplo. Para superar la saturación de “influencers”, de videos absurdos promocionados por las diferentes corporaciones, aparecen unos nuevos “influencers” que hablan de consumo responsable, la economía circular, etc. Apuestan por videos más lentos y reflexivos, volviendo a YouTube, abandonando las principales redes sociales.

Parece lógico que si el principal instrumento de socialización es el mercado en esa relación individual que mantenemos desde nuestro móvil, las grietas comiencen a producirse como consumidoras que sospechan de la oferta. Pero no se queda ahí, extendiendo las sospechas a todo el mundo de redes sociales que tan preocupados nos tiene.

Además de la preocupación actual por lo que es inevitable, la creación de un Frente Amplio de izquierdas, deberíamos ocuparnos de consensuar una forma de intervención en todos los ámbitos para enfrentar la ofensiva derechista. Especialmente en el ámbito educativo y en la comunicación, actual campo de batalla.

La extrema derecha se ha metido hasta el fondo de la casa haciendo eso, metiéndose en todos los charcos. En EE.UU., mientras el ICE hace la guerra bruta, madres y padres MAGA´s pelean en su escuela por censurar libros de texto que nombren la existencia de gays y lesbianas o que cuenten aquello de la evolución, en vez de la creación del mundo por Dios.

La adolescencia y la juventud está haciendo su tarea, a su ritmo. Es el mundo adulto de izquierdas el que debe tomar conciencia de la enorme guerra ideológica a la que nos enfrentamos. Y el que pueda hacer, que haga.

(*) https://tnrnews.es/insights-de-la-industria/la-generacion-z-exige-autenticidad-asi-esta-cambiando-su-relacion-con-las-marcas/

https://www.adlatina.com/publicidad/autenticidad-el-deseo-de-la-gen-z-que-las-marcas-deben-tener-en-cuenta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.