• “Los protocolos de los sabios de Sion” que hermanaron a Henry Ford y Adolf Hitler hunden sus raíces en una obra de Quevedo y una falsificación de un arzobispo de Toledo. • Una idea nacida de la mente calenturienta de un arzobispo de Toledo, que recreó Francisco de Quevedo, acabó siendo utilizada como arma en los pogromos que antecedieron a las cámaras de gas.