Una parte fundamental en la construcción de las sociedades que habitamos son los medios masivos de difusión de noticias, y ahora también las redes virtuales. Los poderes mediáticos deciden qué leer, ver y escuchar y establecen el tipo de sociedad que tenemos y las prioridades que le deben importar. Con su labor hacen destacar más
La decisión de Trump de cerrar la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha generado un terremoto global. A muchas personas les parecerá que su decisión se enmarca en la línea neoliberal de suspender el apoyo a proyectos de cooperación o humanitarios, pero la izquierda internacional sabe que la USAID era, básicamente,
Estupefacto, miro la pantalla y no doy crédito. RTVE informa del derrocamiento del presidente Bashar Al Assad calificando a organizaciones terroristas como HTS grupos rebeldes, sin más. Por supuesto sin contexto, asumiendo la narrativa sionista, pese a la inequívoca clasificación de la ONU, la propia UE y EE.UU respecto a estos actores en la región.
Por definición, todo medio de información tiende a ser etnocéntrico. Los propios criterios de valoración de la noticia, el principio de proximidad, imponen en la narrativa periodística una suerte de distinción de los unos y los otros que se ha naturalizado en forma de brecha cultural. Una lógica disyuntiva, reforzada por la geopolítica imperialista de
La Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) ha solicitado al Congreso que rectifique el real decreto ley 5/2024 que fortalece el poder del Presidente de RTVE, comprometiendo la transparencia y el control democrático. La reforma facilita nombramientos y decisiones que deberían ser del Consejo de Administración, afectando la independencia de los medios en España.
La dialéctica en el sistema político español se ha deteriorado, con un discurso desconectado de la acción real y dominado por intereses oligárquicos. La influencia de medios estadounidenses ha erosionado la cultura política, creando una crisis de confianza y legitimidad. Se plantea la necesidad de repensar la dinámica informativa y buscar acción efectiva.
El precio de la mentira es ninguno. Y ninguno es el precio de la insidia, el falso testimonio o la incompetencia moral. ¿Cuánta mentira, cuánto rencor y cuánta tensión premeditada, los ciudadanos demócratas hemos tenido que aguantar desde que hace seis años, debutara el primer Gobierno plural tras 40 años de democracia? No hemos visto
Artículo de Francisco Sierra Caballero, diputado de Sumar en el Congreso de los Diputados, en el que explica el interés que tienen las medidas contenidas en el Plan de Acción por la Democracia para proteger a la democracia de la desinformación y otros enemigos.
Para empezar: actualizar los artículos de la “Constitución del 78” referentes a la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, el Secreto Profesional y la Cláusula de Conciencia. Y a renglón seguido: A) Aprobar en el Congreso de los Diputados un CÓDIGO DE LA COMUNICACIÓN. B) Crear el Consejo Federal de la COMUNICACIÓN que garantice el Pluralismo Ideológico y