El colofón de la moción de censura no pudo ser apreciado por el público que se interesó en seguir las sesiones durante los dos días de debates. La imagen estaba en consonancia con el tono de lo visto y lo escuchado en esa misma sala. Con un hemiciclo vacío, los diputados de Vox tomaron simbólicamente
Fue un moción de censura sin sorpresa. Los papeles estaban repartidos y cada uno los interpretó como mejor supo o pudo. Ramón Tamames, que iba de príncipe en el cuento de Vox, acabó de bufón, respetado sólo por la edad y por una trayectoria profesional que pertenece al siglo XX, pero no por su comportamiento