El 3 de mayo se conmemoran los 110 años del nacimiento en Sevilla del que fuera Secretario General del PCE durante diez años, en una etapa difícil de la historia de España. Tres días antes de esa fecha, sus restos llegarán a la ciudad que le vio nacer física y revolucionariamente.

Pepe Díaz se significó por su constancia en la lucha y en la entrega a sus ideales a al PCE; actor fundamental en la formación del Frente Popular; luchador dentro del Partido contra el sectarismo y a favor de la UNIDAD, así como por la aglutinación de toda la sociedad en contra del fascismo.

Llegan a Sevilla, a España, los restos de Pepe Díaz, y lo hacen en pleno proceso de debate congresual del Partido y unos días antes de las jornadas -organizadas por la FIM- sobre las políticas de alianzas y estrategias unitarias en la historia del PCE.

El debate y la contraposición de posiciones debe dar paso a la Unidad de acción interna, a la cohesión, a la coherencia de la militancia en la práctica política. He ahí el reto colectivo al que los y las comunistas tenemos que hacer frente en el proceso hacia el XVII Congreso.

Al igual que en la etapa de Pepe Díaz en la Secretaría General del PCE, éste debe ampliar su fuerza y su implantación, definir una política y un programa político claro, unitario y que conecte con las inquietudes de la izquierda transformadora.

Una acción política que se dé a conocer a “pie de calle”, que penetre en la conciencia social y en las inquietudes de la ciudadanía. Ese espíritu unitario y de amplias alianzas debe presidir nuestros movimientos, ya que nos encontramos en una fase crucial para el PCE. Y no sólo para el Partido, sino también para Izquierda Unida, donde queda pendiente de resolver la composición plural y unitaria de la Permanente, además del acuerdo político.

Sí es posible la normalización política y organizativa en IU y eso es así sobre acuerdos políticos bien definidos y sobre la integración desde la corresponsabilidad.

Es necesario relanzar IU. A ello nos hemos comprometido, pero quienes más responsabilidad tienen en este proyecto son, sin duda, aquellos que forman la dirección actual de Izquierda Unida. En sus manos yace la posibilidad del acuerdo, así como de evitar un nuevo periodo de gobierno-oposición dentro de la organización, lo cual no beneficia en nada a la izquierda y a todo ese segmento social al que representamos.

Es por eso que el plan de acción y las propuestas organizativas pueden y deben ser un paso para esta meta.