Los venezolanos tenían muchas ganas de votar. Y no es porque tengan pocas oportunidades de acudir a las urnas. Prácticamente todos los años hay consulta electoral, pero la del 23 de noviembre se había convertido en un plebiscito sobre Chávez. Tras la exigua victoria de la derecha para impedir la reforma de la Constitución (49,34% frente al 48,99%) del 3 de diciembre de 2007, oposición y oficialismo volvía a medir sus fuerzas y para ello movilizaron a los venezolanos como nunca. Al amanecer del 23 de noviembre, cuando los centros electorales abrieron sus puertas a las seis de la mañana ya había gente esperando para votar.

La participación superó el 65%. Ganó el proceso bolivariano, respaldado por una gran mayoría, pero la oposición también avanzó terreno, lentamente, en las zonas emblemáticas. Lo que sin duda quedó consolidado fue la transparencia y fiabilidad del proceso electoral, y del Consejo Nacional Electoral, asumido por todos los partidos políticos, y confirmado por los observadores internacionales que siguieron las elecciones.

La interpretación de los resultados admite una lectura cuantitativa y otra cualitativa. La cuantitativa demuestra el claro triunfo de las fuerzas de Chávez y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Obtuvieron 17 de los 22 estados que elegían gobernador, ganaron en 263 alcaldías (81% de los gobiernos de ámbito local) y aglutinaron el 58 % de los votos. Con 5,5 millones de votantes superan en 1,3 millones al techo de 4 millones que parece mantener la oposición. El PSUV ha recuperado cuatro estados gobernados por disidentes chavistas, con lo que tienen uno más que hace cuatro años. Además, las fuerzas bolivarianas incrementaron este año un 20 % de votos en relación a los obtenidos en la consulta electoral de 2007. Ante estos resultados, Chávez proclamó al cierre de la noche electoral, «ha quedado demostrado que está profundamente consolidada la Revolución Bolivariana en Venezuela».

La derecha opositora también puede cuantificar sus victorias. Tenía dos estados y ha ganado otros tres. Ahora tiene cinco de 22, pero en esos cinco se concentran más de 4,5 millones de los venezolanos con derecho al voto y casi la mitad del país. Hasta ahora sólo gobernaban en Zulia, el estado más poblado (más de seis millones y medio de los 28 millones de habitantes del país) y con más petróleo, y en el estado turístico de Nueva Esparta, donde está Isla Margarita. Desde ahora también gobernarán en Miranda, el segundo estado más poblado del país y que ha sido conservador salvo en la anterior legislatura; Táchira, que comparte con Colombia la frontera más activa del país, la que nunca duerme; y Carabobo, el más industrializado. En algunos estados los resultados fueron reñidos: el balance de Táchira fue un 49,4% frente a un 48,1%, con una oposición que en la calle, armada, según reconoció a los observadores internacionales uno de sus jefes, que la aquella noche electoral frente a la sede regional del Consejo Nacional Electoral no hubiera admitido pacíficamente una proporción inversa; en Carabobo la brecha fue de un 47,5% frente a un 44,5%

Lectura cualitativa
Pero la lectura de los resultados también puede ser cualitativa, y ésta es la que debe hacerse en un proceso revolucionario. En esta interpretación el Partido de Chávez reconoce que la oposición ha ganado parte del sector popular, como es el Distrito Metropolitano de Caracas (o Gran Caracas), donde el PSUV presentaba a uno de sus hombres más queridos fuera y dentro de sus fronteras, Aristóbulo Izturiz, ex Ministro de Educación y promotor de las misiones educativas.

Tampoco fue insignificante el hombre que le venció: Antonio Ledezma, político de la vieja Acción Democrática involucrado en la toma de la sede de la Alcaldía de Caracas durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 que secuestró a Chávez durante dos días para imponer al empresario Pedro Carmona como presidente de facto
Y dentro de ese Gran Caracas, lo más doloroso para el PSUV es haber perdido un barrio emblemático de la izquierda revolucionaria como es Petare. Ahora la derecha se planta cara a cara frente al distrito capital o Municipio Libertador de Caracas, que con millón y media millones de votantes sigue en manos del partido del gobierno.

En algunos estados y municipios el pueblo ha dado un voto de castigo a la gestión ineficaz, e incluso corrupta de sus representantes. Mientras la teoría difiera de la práctica y la conciencia ideológica choque el mal ejemplo de algún arribistas ajeno a las demandas del pueblo, el proceso revolucionario no avanzará. El voto desilusionado del mal menor no durará eternamente. Por eso, ese voto de castigo, aseguran, se va a leer e interpretar. Este es un momento clave para consolidar la revolución, pero hay que saber aprovecharlo. Es fundamental un diagnóstico certero para un tratamiento adecuado. Y ese tratamiento, para el gobierno de Chávez puede ser la cirugía si es necesario.

La derecha opositora, todavía desunida, se está preparando, está formando cuadros y se mimetiza con el discurso de la izquierda y su programa revolucionario. Cambiaron de estrategia: ya no se pelean por la cabeza de Chávez, ahora piden apoyo al presidente para hacer lo que el PSUV no pudo realizar en los últimos diez años. Ahora se acercan al pueblo, aunque sea de forma simbólica. No les falta dinero porque para ese siempre han sido los muy ricos del país. Obama ya no respaldará otro golpe de estado pero sí apoyará a la reacción con otro tipo de recursos.

Igual que lo hará la derecha de la vieja Europa
Por eso este el un momento clave del proceso revolucionario. Fuentes de confianza del presidente abogan por una ofensiva dura e inmediata del gobierno y lo concretan en un cambio de gabinete en enero, un gabinete joven con capacidad de irse a los barrios. En palabras de una joven venezolana, «necesitamos alguien a quien le duela lo que le pasa a los terceros».

Se impone la reflexión sobre cómo profundizar en las vías al socialismo y un debate nacional que no lo puede hacer sólo el PSUV. Reconocen que los cuadros del nuevo partido son los del Partido Comunista Venezolano (PCV). Si bien es cierto que no hay espacio político para la disidencia al margen de Chávez, también lo es que la política de «el que no esté conmigo está contra mí» para referirse al PCV y al PPT fue desafortunada y ante la respuesta del PCV Chávez supo parar a tiempo.

De momento, a sólo tres días de los resultados, el vicepresidente, Alberto Müller Rojas, anunció una reunión con la dirección del PSUV de todos los estados, legisladores de la Asamblea Nacional y dirección nacional para empezar a diseñar el lanzamiento de una nueva política a partir de la revisión de las experiencias vividas.

* Enviada especial

En VeVenezuela no existe el fraude electoral

El índice de participación superior al 65% para unas elecciones regionales y municipales levantaría la envidia de la inmensa mayoría de los países de la vieja Europa, y la nueva América, por no decir de Estados Unidos. Su procedimiento de votación, automatizado al 100 % y efectuado mediante láminas digitales y computadora también, de hecho es el único. Su fiabilidad no la cuestiona ningún partido político. Ni candidatos ni electores conciben el fraude electoral en Venezuela.

El referéndum de la reforma de la Constitución ganado por la mayoría por un escaso margen del 0,4 puntos (49,34% frente al 48,99%) hizo que la oposición se tragara sus sapos y reconocieran la limpieza del sistema. Algunos lo tuvieron que hacer por iniciativa propia. Cuentan que el anterior candidato a gobernador de Miranda, en conversaciones de café, acabó reconociendo su metedura de pata: después de deslegitimar a diestro y siniestro el sistema electoral y la inutilidad del voto, sus fieles le obedecieron y no se molestaron votar…. perdió.

También es singular el sistema de votación abierto en la que se puede elegir un alcalde de un partido, una lista cerrada de otro y un voto nominal por un tercer partido para cada municipio. Y aún más destacable el porcentaje de recuento del voto: un centro electoral de cuatro mesas audita dos y otro de nueve mesas audita cuatro.

Parece ser que los únicos que vieron fraude fueron los observadores del Partido Popular que cruzaron el charco para ratificar sus conclusiones previas. Los alrededor de 140 observadores internacional de América, Europa, África y Asia invitados oficialmente por el Consejo Nacional Electoral, que estuvieron presentes recorriendo los centros electorales de medio país durante toda la jornada, aplaudieron la transparencia, la fiabilidad y la limpieza del proceso electoral.

Resultados electorales:
http://www.cne.gov.ve/divulgacion_regionales_2008/
http://www.diariocolatino.com/es/200811226/perspectivas/61172/