Especial / IX Asamblea de Izquierda Unida

La Declaración de Rivas

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El impulso con el que se quiso abrir la Asamblea fue la voluntad de entendimiento, como lo expresó el alcalde de Rivas, José Masa, al introducir la Declaración de Rivas, o informe de coyuntura como «una aportación con la semilla del consenso». Y así fue. Tras las intervenciones de todas las federaciones extranjeras y nacionales fue aprobado por 90,04 % de los delegados y delegadas con 606 votos a favor, 16 en contra y 51 abstenciones. Este documento reúne las propuestas de la coalición para hacer frente a la actual situación de crisis económica. Un consenso en torno a ideas como que sólo el socialismo puede dar soluciones a la situación actual.

El documento comenzó responsabilizando a los causantes de la crisis «las políticas neoliberales desplegadas por el capitalismo» y el origen de la crisis y sus consecuencias. Lo que se produce a continuación es un extracto de la Declaración.

«Entre sus consecuencias más perniciosas esta financiación de la economía ha producido la ruptura entre la economía real y la burbuja especulativa.

Esas rupturas que han acabado produciendo una funesta contracción de la vida económica actual, con el aumento del desempleo y la generalización de la desigualdad, señalan la quiebra del capitalismo financiero y significan el definitivo anquilosamiento del orden económico mundial en que vivimos. Hay pues que transformarlo radicalmente.

Para nosotros, mujeres y hombres de IU, la crisis financiera no es sino la exacerbación reducida al absurdo, de una crisis del sistema en su conjunto. Crisis que requiere (…) de propuestas precisas y alternativas (y por cierto urgentes) a escala europea y mundial para repensar, con la izquierda mundial, un nuevo orden económico y social internacional justo.

Europa no escapa a la crisis. Más bien se mete de lleno ella. Todos los Tratados de la UE, especialmente después de Maastricht y el fallido de Lisboa, han estructurado un modelo neoliberal, el mismo que ha entrado en crisis.

Esta crisis pone en evidencia la imposibilidad de culminar la integración europea sin la intervención democrática de la economía, sin la intervención al mercado y la participación de los ciudadanos.

Es decir, está en crisis el modelo capitalista de construcción europea.

La respuesta de Izquierda Unida

La crisis nos obliga a poner en el centro de nuestra actividad política los problemas de los trabajadores y trabajadoras. Es decir, situar en el centro de nuestra actividad la contradicción capital-trabajo. Este es el momento para defender hasta sus últimas consecuencias un modelo económico alternativo que contemple el interés social sobre el beneficio privado, basado en un desarrollo social y ecológicamente sostenible, en el control público y social de la economía, la planificación democrática de la misma y la intervención de los trabajadores en la organización del trabajo y el control del excedente económico.

Un modelo que impulse una fiscalidad que reconozca el principio de progresividad de los impuestos, la creación de un Sector Público Económico que incluya desde una Banca Pública (como primer paso para la nacionalización del sistema financiero), hasta la investigación, la producción y la distribución farmacéutica, pasando por el resto de sectores estratégicos; el mantenimiento de la propiedad y la gestión pública de los servicios públicos, así como el reconocimiento de los derechos sociales básicos establecidos en la Constitución (trabajo, vivienda, salud, educación…) como derechos subjetivos y exigibles.

Frente a los intentos de refundación del capitalismo, decimos que solo el socialismo puede dar solución a los problemas de los trabajadores, de los pueblos y del Planeta.

Izquierda Unida se compromete activamente en la construcción de un nuevo orden internacional basado en el respeto al derecho internacional, la multilateralidad y la soberanía de los pueblos.

Los organismos económicos internacionales (FMI, Banco Mundial y otras Instituciones Financieras Multilaterales) deben ser radicalmente reformados y puestos bajo la dependencia de las Naciones Unidas.

Izquierda Unida a través de sus relaciones con las fuerzas políticas y sociales de progreso en Europa, del Partido de la Izquierda Europea y del Grupo Parlamentario confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, del Foro Social Europeo, trabajará para transformar el proceso de integración europea en un proceso democrático, favorable a los pueblos de Europa, a la paz y a la solidaridad internacional.

En este sentido, y como objetivos inmediatos, consideramos la lucha por la modificación de las Directivas sobre jornada máxima de trabajo (65 horas) y la Directiva sobre servicios (Directiva Bolkestein).

Los sindicatos son una fuerza decisiva para nosotros. Mucho más allá de sus contradicciones, son indispensables.

Nuestras tareas

La IX Asamblea de IU propone realizar una campaña en el conjunto del Estado para denunciar a los responsables de la crisis, contribuyendo a las movilizaciones sociales contra los despidos y expedientes de regulación de empleo, por el mantenimiento de los puestos de trabajo, articulando y divulgando las alternativas que cuestionan este sistema y en defensa del Socialismo del Siglo XXI.

Ahora es el momento de convertir el malestar y la contestación al capitalismo como sistema, en una fuerza organizada para cambiar las cosas. Y eso requiere una nueva acción política en IU, requiere trascender el trabajo institucional y convertir IU en un agente organizador y movilizador.

1. IU quiere establecer un período de diálogo con los sindicatos de clase para construir un programa compartido de salida de izquierdas a la crisis.

2. IU debe movilizar al pensamiento crítico alternativo para que la voz de la disidencia política y cultural nos ayude a construir una alternativa distinta de sociedad y una nueva manera de explicarla

3. IU debe impulsar cuantos procesos puedan producirse de confluencia organizada frente a la crisis desde una perspectiva de izquierdas: foros, plataformas, encuentros.

4. IU debe promover la ocupación del espacio público con reivindicaciones de izquierdas frente a la crisis.

5. IU debe promover una agenda reivindicativa que plantee, también, que el coste de esta crisis recaiga sobre quien la ha provocado.

6. IU debe inventar, imaginar acciones para convencer y para incorporar ciudadanos y ciudadanas al pensamiento y la acción critica y alternativa.

En fin, esta Asamblea decide que el primer Consejo Político de IU discuta y precise ese Plan de Acción concreto: «para una salida de izquierdas a la crisis».

Emplazamos al nuevo Consejo Político Federal a tomar, al menos, las siguientes iniciativas:

1º. Mil actos públicos en toda España, en defensa de los puestos de trabajo y de las personas afectadas por el impago de hipotecas, con la perdida de poder adquisitivo provocado por un IPC oficial que falsea los datos.

2º. Un encuentro estatal para articular una propuesta económica alternativa.

3º. Contribuir a la movilización frente a los despidos.

Para los delegados y delegadas de la IX Asamblea, la refundación de IU, su reconstrucción política, organizativa e institucional, se deberá producir desde la movilización para construir lo nuevo, el Socialismo del Siglo XXI, abriendo nuestra organización a la sociedad.

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