Desde el chozo

Ni contigo ni sin tí…

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Creo que es mejicano el cuento sobre la rana y el alacrán que se encuentran al borde de un río. «Ayúdame a cruzarlo, déjame subirme a tu espalda», le pidió el alacrán a la rana. «No, que me picarás», respondió ésta. «¿Cómo voy a picarte? ¡Entonces me ahogaría!», contestó el alacrán. Tras mucho porfiar, la rana se dejó convencer. Una vez en medio de la corriente el alacrán clavó su aguijón mortal a la rana. Esta, agonizante, le miró sorprendida: «¿Pero cómo …?». «Está en mi naturaleza» respondió el alacrán antes de que ambos se hundieran.

En su comparecencia ante el Parlamento Europeo, Zapatero ha invocado el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y la renovada estrategia de Lisboa, ahora llamada Europa 2020, como salida a la crisis. Espera que la estabilidad presupuestaria y la aceleración de las reformas a favor de las empresas y del mercado traigan la solución al gravísimo problema de paro y a las crecientes desigualdades que se registran en la UE. Una fantasía socialdemócrata que revive la quimera soñada por Delors, la de que la integración económica traía en su interior la integración social, como en un juego de muñecas rusas.

De ahí la Ley de Economía Sostenible que no es otra cosa que insistir en las reformas que han llevado a muchos de sus miembros al borde del abismo. Cuando Grecia está considerando seriamente salir del euro, cuando en países como Letonia, Estonia, Rumania y Hungría la crisis económica se ha traducido en crisis política y cuando la deuda no sólo española sino italiana, portuguesa e incluso francesa resulta cada día más cara, la solución de Zapatero es más de lo mismo. Más empresa, más mercado. Ahora eso sí, esta vez con «regulación».

Pretende nuestro Presidente que introduciendo una regulación prudente del sistema financiero y una coordinación de las políticas macroeconómicas «todo el potencial europeo se ponga en marcha en el horizonte de la economía sostenible». El supuesto subyacente es que se puede compatibilizar la recuperación de los beneficios con la solución a problemas sociales.

Pero el capital conoce mejor que ZP cuáles son sus límites. Sobre la coordinación macroeconómica, ya se ha encargado el gobierno alemán de desengañarlo. Sobre la «regulación financiera» que le pregunte a su admirado Obama.

Y es que la naturaleza del capitalismo es como la del alacrán del cuento. Para salir de la crisis debe asumir una reducción de los beneficios y eso está en contra de su naturaleza incluso más allá de sus intereses como colectivo a medio plazo si es que tal cosa existe. ¿Está el capital alemán dispuesto a admitir una subida de los salarios alemanes que deteriore su capacidad de exportación? ¿Está el capital financiero basado en la Gran Bretaña, o por las mismas razones el norteamericano, a aceptar una regulación que recorte a la mitad su tamaño actual próximo al 30% del PIB?

Ni contigo ni sin tí tienen mis males remedio, dice la copla. Y es que seguir con esta UE nos destruirá y salirnos del euro nos matará de un infarto. Habrá que ver la manera de cambiar esto.

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