José Manuel Mariscal (Madrid, 1974) fue elegido Secretario General del PCA el pasado 21 de marzo en Matalascañas (Huelva). Con su llegada, la federación más importante del PCE abre, en clave de cambio generacional, una nueva etapa en la que el Partido quiere ser un activo en la lucha social contra la crisis. Mariscal quiere llevar a las trincheras de la política la poesía comprometida de Miguel Hernández y sacar a las calles a una clase trabajadora machada por la crisis económica. Mariscal está empeñado en escribir una etapa de cambios y transformación social en la Andalucía de siempre. Para ello cuenta con un equipo donde la juventud de muchos se conjuga con la experiencia de otros, aunque todos tienen como objetivos defender a los trabajadores de esta tierra que se encuentra al Sur del Sur de esta Europa de los mercaderes.
Mundo Obrero: Hace dos meses fue elegido Secretario General del PCA, ¿cómo lo lleva?
José Manuel Mariscal: Con mucha ilusión y con la fuerza que da el tener un equipo de dirección magnífico. Es maravilloso ver cómo se implican los y las camaradas que han tomado las riendas de las distintas secretarías y responsabilidades, un equipo joven, jovencísimo, pero con mucha experiencia. El impulso inicial ha sido potentísimo, con presencia en las provincias, haciendo muchos kilómetros que es la clave para construir Partido.
M.O.: El Congreso se puso como meta un PCA en la calle y en activo contra la crisis.
J.M.M.: En el discurso que pronuncié al X Congreso, una vez elegido, propuse cuatro consignas de guía a nuestra acción: hablar de política, tomar la calle, hacer programa y construir partido. Es necesario dignificar la política, con mayúsculas, frente a las agresiones que lo público está sufriendo por culpa de los que practican la pose y la politiquería.
M.O.: ¿Qué pasos ha dado la nueva dirección en este sentido?
J.M.M.: Tomar la calle, visualizarnos en el espacio público como espacio de encuentro con las mayorías, con los explotados y los oprimidos es fundamental. La primera acción de movilización del PCA ha sido el reparto de una octavilla común en casi 100 SAE (antiguo INEM) el pasado 30 de abril, víspera del 1º de mayo, en las ocho provincias, un día después de celebrar un encuentro con sindicalistas de distintos comités de empresas en crisis de Andalucía. Escuchar y propiciar encuentro es la clave para construir programa, que no es otra cosa que elaborar alternativas desde la alianza con los sectores afectados por el capitalismo. Construir partido, la última de las cuatro consignas, cae como fruta madura practicando las otras tres.
M.O.: ¿Es tan búlgara su mayoría o en ella hay pluralidad?
J.M.M.: La mayoría no es mía, es la expresión de un acuerdo sobre bases políticas que ha contado con el deseo y la necesidad de unidad que demanda la militancia, así como con un impulso renovador que ha encarnado la anterior dirección del PCA. Renovaciones como la que hemos realizado en Andalucía, que se expresan en el equipo, sobre todo, solo se logran cuando el debate, la lealtad y el amor al partido se ponen en práctica durante años. Estamos orgullosos de la responsabilidad que el Partido ha puesto en nuestras manos. En cuanto a la pluralidad, tengo que decir que tal palabra tiene un uso relativo en una organización que tiene una ideología y una práctica política y organizativa que se deriva de la misma. En un partido comunista solo caben comunistas, y el PCA es la organización de los comunistas andaluces. Son casi todos los que están y están casi todos los que son.
M.O.: En el primer Comité Central celebrado el pasado 17 de abril se eligió al resto de la dirección del Partido, ¿qué puede destacarnos de ella y qué objetivos se han marcado?
J.M.M.: La clave de bóveda de una organización comunista fuerte a comienzos del siglo XXI es contar con un equipo fuerte, y esta no es una expresión para mítines o actos de entregas de carnet, es algo que hay que hacer porque la implicación de un buen número de camaradas en las tareas de dirección, el ejercicio de una dirección colectiva, permite más posibilidades de acierto en el diseño estratégico y su plasmación diaria. Cuando de inteligencia se trata, dos más dos, son mucho más que cuatro. Por otra parte, tengo que decir que la mezcla de juventud y experiencia en el nuevo equipo, que a veces parece un ejercicio de alquimia, se ha logrado de una manera sencilla. La verdad es que nadie puede darnos lecciones de renovación, más bien al contrario.
M.O.: ¿Cómo está el PCA?
J.M.M.: El PCA es una organización con una amplia presencia en las comarcas y los pueblos de Andalucía. Las provincias han sido determinantes para mantener el tono organizativo, aunque obviamente resta mucho trabajo por hacer. De hecho, uno de nuestros objetivos es lograr que el Comité Central no sea una coordinadora de provincias, sino que responda a su adjetivo. En ese sentido nos hemos propuesto que para septiembre todos los miembros del Comité Central tengan a su cargo varías agrupaciones de base para atenderlas de forma directa y coordinada con las direcciones provinciales, una especie de comisarios políticos, en el mejor sentido del término, que faciliten la aplicación de los acuerdos en cada ámbito así como la máxima eficacia a la hora de recoger las preocupaciones y las sugerencias de lo que de verdad da fuerza a nuestra organización, la base real en cada pueblo, en cada barrio.
M.O.: ¿Cómo funcionan las provincias y las nuevas direcciones?
J.M.M.: Sí, ha habido renovación en los órganos de dirección del PCA, ésta ha sido mucho mayor en las direcciones provinciales, dando protagonismo a una buena hornada de dirigentes formados en la juventud comunista, en la lucha social y ciudadana, y en la base del propio partido, que contribuirán a la fortaleza de las estructuras intermedias de nuestra organización, otra de las claves para la fortaleza del partido. Hemos huido de la promoción meteórica para ir construyendo poco a poco el proyecto útil a la clase trabajadora y las capas populares de Andalucía.
M.O.: Para cuando una huelga general, ¿cree necesario seguir esperando recortes de derechos cuando estos están siendo recortados de facto por el miedo que genera la crisis?
J.M.M.: Creo que las fuerzas sindicales deberían abrir una reflexión serena, profunda e inmediata en torno a los motivos por los que las manifestaciones del 1º de mayo sufrieron una escasez tan amplia de trabajadores y trabajadoras, y, cómo no, sobre la respuesta al ajuste duro. O los sindicatos encauzan la rabia social que se acumula cada día en el terreno de la lucha de clases en España o dicha rabia se encauzará hacia posiciones totalitarias, demagógicas y derechistas. Lo que está sucediendo en Grecia, en la calle, es fruto de la fortaleza obrera y de la capacidad organizativa de fuerzas como el KKE o Synapismos. A partir de ahí, debo decir, que la Huelga General es un medio, y no un fin en sí misma, Las Huelgas se hacen para ganarlas, y estoy convencido de que ésta se ganaría.






