La afilada punta del cálamo

Enseñanzas reformadas

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Tremenda Derecha adiestradora: Justo cuando intentas hacernos tragar tus recortes en Educación, dos noticias confirman y aclaran algunos contenidos de esa «educación excelente» que debemos impartir a nuestros infantes e infantas. Tenemos que enseñarles (ni más ni menos) a cazar y a torear, es decir, a matar -con todos los permisos- como si fuera un deporte o un arte.

No me pondré a rebatirte moralmente, eticamente, esta salida de pata de banco, este auténtico tiro en el pié (nuestro), esta significativa mezcla de sensibilidad política -conservadoramente tradicional- con intereses comerciales…que nada tiene que ver con el respeto al Patrimonio Histórico y Cultural que los rojos hemos defendido de siempre (y con muy buenas palabras desde que Manuel Vázquez Montalbán escribió sobre ello). Ya supongo que te dicen los tuyos que hay que ganar dinero con los cotos de caza y con las plazas de toros. Tu los apoyas sabiendo muy bien por qué pero disimulas hablando de Arte y de Cultura… Pues vaya. La Tradición por encima de la Evolución. La crueldad agraria por encima de la urbanidad. Volvemos a «Los Santos Inocentes», a «La Escopeta Nacional». En materia de Ciencia y Tecnología podremos quedarnos en «Calabuch» pero sin José Luis Ozores en el papel de torero autónomo compartiendo su trabajo precario con ese becerro, compañero de fatigas y de espectáculo. Visto lo cual te sugiero que consideres algunos aspectos colaterales preocupantes de esta Formación del Espírutu Nacional que pretendes difundir. En vez de educarnos para la ciudadanía, para ser ciudadanos tan pacíficos como conscientes de nuestros derechos y obligaciones, pretendes entrenarnos en el estoqueado, en poner banderillas al quiebro, en clavar rejones, en barrenar con la pica… o en disparar contra seres que corren o vuelan sin mayor motivación o aliciente que disfrutar de nuestra puntería y de los avances de la tecnología armamentista y de la terrible sensación de sentirte dueño y señor de la vida / muerte de otros.

Te lo advierto, Derecha. Empiezas toreando becerras y terminas haciendo una barbaridad, como en la plaza de toros de Badajoz, cuando te empeñabas en salvar tu Ehpaña a costa de una buena parte de los españoles. ¿Qué necesidad hay, con lo que está cayendo, de familiarizarnos con el descabello y la puntilla?

Dicho lo anterior, ¿qué vamos a hacer con tantos licenciados en artes tan costosas? ¿Qué presupuesto va a soportar el gasto en subvenciones (a través del Carnet Joven, por ejemplo) de tan gravosos espectáculos y prácticas?. Si no hay dinero para investigar el cáncer en Valencia, cómo vamos a pagar la pólvora o comprar suficientes estoques para todos los practicantes castellano-leoneses o madrileños? (respectivamente, claro, porque no es cosa de estudiar la materia en donde el medioambiente no resulte propicio: En Madrid sería complicado liarse a tiros en el campo porque hay poco y menos que va a quedar después de la ley de «viviendas rurales sostenibles». En cambio lo de torear…)

Hemos podido soportar economicamente que algún aficionado de alta cuna y baja cama se apuntara desde hace muchos años a prácticas sofisticadas con fuego real en escenarios exóticos. Ni siquiera hemos evaluado el impacto (positivo o no) de tanta práctica sobre su habilidades cinegéticas, pero ¿qué Hacienda Pública va a poder costear los cursillos y las prácticas en Bostwana o en los Cárpatos para tantos alumnos (aunque sólo vayan los más adelantados de su clase)?.

Finalmente, ¿qué van a decir los futboleros, el colectivo no menos depositario de las esencias del patriotismo de la camiseta sudada?. Que ellos se van a miles a visitar lejanos estadios siguiendo los duelos a muerte de sus equipos, se compran camisetas y bufandas… Lo de los toros tiene mucho menos merchandising, como no sea desvirtuando el vestuario o volviendo a la versión básica de camisa blanca y boina calada. Y puestos a relacionar tradición y actividad económica, nuestros hermanos de las cofradías procesionales podrían invocar la necesidad de más cursillos para costaleros porque, al fin y al cabo, nos has colocado tu crisis sobre nuestras espaldas y habría que fortalecer nuestros dorsales y echarle una saeta al esfuerzo…

Tampoco estaría de más, si te empecinas en difundir tales materias, que acompañaras tan sabroso proyecto educativo de un sondeo sobre el mercado de trabajo exterior, que dudo de que las futuras cuadrillas de subalternos tengan un mercado laboral amplio en el resto del mundo y aquí las plazas que se abarrotan son otras muy distintas de las que tu querrías tener llenas.

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