Para tratar de entender las piezas que entran en juego en esta coyuntura, debemos de tomar como referencia dos aspectos, uno específico, referente a la coyuntura política, social y jurídica rusa, y otro en alusión a las más que conocidas subvenciones, financiamientos y ayudas ilegales que la USAID “From the American People” (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional del pueblo americano) o La NED (National Endowment for Democracy), destinan en todo el mundo a determinados partidos, organizaciones y actividades que luchan por “las libertades y la democracia”, que plantearemos más adelante.
El pasado miércoles 19 de septiembre, saltaba a los medios la noticia. El gobierno ruso, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, ordenaba el cese de las operaciones de la USAID en todo el territorio de la Federación rusa para el día 1 de Octubre, que se hará efectivo a pesar de las reticencias estadounidense, entre ellas las del expresidente, Bill Clinton.
El portavoz de exteriores ruso, Alexandr Luskashévich, expuso que la expulsión se daba porque el “carácter” de las actividades que desarrollan en Rusia los representantes de la USAID «muchas veces no se corresponde con el objetivo declarado de promover el desarrollo de la cooperación humanitaria bilateral»1. A su vez, el Kremlin se hacía eco del uso que la USAID daba de la financiación y emisión de ayudas económicas, con la intención de “afectar el curso de los procesos políticos, incluidas elecciones a varios niveles, e instituciones de la sociedad civil»2, en palabras Lukashevich, que justificaba así la medida.
Previamente, la portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Victoria Nuland, dejaba caer en rueda de prensa que aunque la agencia de cooperación no tenga presencia física en el país «continuamos comprometidos en apoyar la democracia, los derechos humanos y el desarrollo de una sociedad civil más robusta en Rusia», afirmando que EE.UU. esperaba seguir manteniendo relaciones fluidas con organizaciones no gubernamentales dado el orgullo que las más de dos décadas de trabajo de la USAID en Rusia representaba3. Cabe decir que desde la caída de la Unión Soviética en 1991, la USAID invirtió más de 2.700 millones de dólares en diversos ámbitos, entre los cuales no solo se encuentran actividades en el ámbito sanitario, medioambiental o social, sino también políticas, a través de la financiación de entidades, grupos y otras actividades que luchan por “promover la democracia”4, entiéndase tal como el ejemplo americano, en Rusia.
Por otro lado, desde el Ministerio de Exteriores ruso se afirmó que se seguirá colaborando con Estados Unidos en otros territorios, siempre y cuando sus objetivos se correspondan con los de cooperación humanitaria y asistencia al desarrollo.
La polémica en el caso ruso viene dada por la promulgación de una ley en Julio de este mismo año, tras la vuelta al poder de Vladimir Putin, donde se obliga a todas las ONGs que reciben financiación externa a dar parte de sus cuentas y de las cantidades recibidas y por parte de quien. Ya en Julio, la presidenta del Grupo de Helsinki en Moscú, Ludmila Alexéyeva, galardonada con el Premio Sajarov en 2009, galardón que también ostentan otros tantos grupos e individuos cuyas conexiones con entidades americanas son conocidas, como las Damas de Blanco o los “disidentes” cubanos Guillermo Fariñas o el recientemente fallecido Oswaldo Paya. Alexéyeva decía en Julio que su ONG, financiada por cierto por la USAID, la NED o la fundación MacArthur entre otras, “boicoteará la ley que prepara el Parlamento ruso para dar un estatus de «agentes extranjeros» a las organizaciones civiles que se financien desde el exterior y participen en la vida política”5, que les otorgaría la nueva ley. Trasladándolo a los acontecimientos recientes esas declaraciones, la respuesta más certera sería la del jefe del gabinete de prensa del Kremlin, Dmitry Peskov, quien aseguraba que “al igual que otras agencias internacionales financian diversas ONGs rusas, la USAID debe ser capaz de tolerar la legislación rusa. Si fueran capaces de hacerlo, obviamente no podríamos poner fin a sus actividades en nuestro territorio”6.
Cierto es que la ley ha sido muy criticada por organizaciones de derechos humanos, así como por la oposición a Putin, que le acusa de querer silenciarlos tomando medidas que van contra los principios democráticos y de participación, algo que expresado por distintas organizaciones como Golos o el Movimiento Ruso Pro derechos humanos, así como muchos de los partidos participantes en las Marchas de Millones que se han sucedido durante todo el año7 y que han obtenido como resultado el repudio y represión por parte del gobierno de Medvedev primero y de Putin ahora.
Aun así, hemos de hacer un análisis crítico y en conjunto de los verdaderos objetivos de la USAID y otras agencias americanas como la NED o la OTI, no solo en Rusia, sino alrededor de todo el globo y ya desde mediados del siglo XX.
1. http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5gLXIb6VUyCtAwhCEEwBpovAAHy6w?docId=1871636
2. http://www.elnuevoherald.com/2012/09/19/1303852/rusia-acusa-a-usaid-de-intentar.html
3. http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/09/18/rusia-le-dijo-fuera-a-la-usaid/
5. http://www.aporrea.org/tiburon/n208995.html
6. http://rt.com/politics/russia-usaid-putin-washington-elections-474/







