Con América

La orden de asesinar al Che llegó de Washington

Un juez boliviano ha ordenado la detención del general retirado Gary Prado, el militar que en 1967 capturó al Che. Lo investigan por su vinculación con un grupo de mercenarios que en el 2009 preparaban un atentado contra el presidente Evo Morales. Siempre son los mismos. Los mismos que deciden y los mismos intermediarios.

Han pasado ya 45 años y todavía en Estados Unidos no reconocen que la orden de asesinar al Che llegó de Washington.

La siguiente es la versión de los investigadores cubanos Adys Cupull y Froilán González, autores del libro La CIA contra el Che publicado en La Habana.

El 8 de octubre de 1967, en la ciudad de La Paz, aproximadamente a las seis de la tarde, se reunieron los generales René Barrientos (entonces presidente de Bolivia), Alfredo Ovando y Juan José Torres, con el propósito de analizar los mensajes recibidos sobre la captura del Che. No sabían qué hacer y no se tomó ninguna decisión.

Barrientos se fue a la residencia del embajador norteamericano y desde allí se comunicaron con Washington. Les dijeron que el Che debía ser eliminado.

Ninguna persona sensata puede creer que, si el gobierno de Estados Unidos o la CIA querían al Che vivo para interrogarlo, como sostienen desde 1967, alguien en Bolivia se hubiera atrevido a matarlo.

La decisión de asesinar a Fidel, Raúl y el Che fue adoptada bajo el mandato del presidente Eisenhower y se mantuvo en los planes de la CIA durante las administraciones de Kennedy y Johnson.

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