Mafias de Estados Unidos, la Unión Europea y China controlan el 30% del comercio global de madera a partir de talas ilegales en bosques tropicales como los de Brasil y Perú. El negocio mueve 100.000 millones de euros anuales en todo el mundo y la deforestación influye más en el cambio climático que las emisiones venenosas del transporte aéreo, marítimo y terrestre. Es además una amenaza contra las reservas de agua en América Latina.
Según el informe Tala ilegal, blanqueo y fraude fiscal en los bosques tropicales, elaborado por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), el crimen organizado transnacional interviene cada vez más en este contrabando mediante el soborno de funcionarios, la falsificación de permisos de comercialización y el fraude en los registros de las plantaciones que camufla la depredación del bosque virgen como si fuera una tala autorizada.
Los registros de importación y exportación están adulterados por la corrupción en el blanqueo de cargamentos de maderas preciosas. Se oculta el verdadero origen y se maquillan las operaciones, incluso bajo la apariencia de exportaciones para la producción de biocombustibles.







