La Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC), con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebra el 4 de Febrero el Día Mundial Contra el Cáncer, un concepto que recoge más de 100 tipos de enfermedades con una característica común: son neoplasias capaces de invadir el tejido a su alrededor y expandirse por otros órganos del cuerpo.
Cáncer: ¿Qué es?
Las células del cuerpo crecen y se dividen produciendo nuevas células antes de morir. Esta producción de células es controlada por el cuerpo en condiciones normales y se replican en proporción a las células que envejecen y mueren. Cuando aparece una neoplasia, las células se replican descontroladamente produciendo un tejido excesivo que en ocasiones es fácilmente extirpable sin diseminarse a otros tejidos. Este tipo de sobreproducción son las llamadas neoplasias benignas.
Cuando una neoplasia es capaz de diseminarse por los tejidos circundantes invadiendo nuevos órganos, o diseminarse a través de la linfa o la sangre, se produce la llamada neoplasia maligna o cáncer, pudiendo alcanzar partes del cuerpo alejadas de la neoplasia original, lo que es denominado metástasis.
Como ya comentábamos más arriba, existen más de 100 tipos de cáncer, pudiendo verse afectada cualquier parte del organismo y dependiendo del tipo de células neoplásicas, su comportamiento, así como de su ubicación en el organismo, enteramente susceptible de desarrollar esta enfermedad. Dependiendo del sexo, hay una mayor incidencia de un tipo u otro de cáncer. Entre las mujeres son más comunes los de mama, pulmón, estómago, colon, recto y cuello del útero. En el sexo masculino son más comunes los de pulmón, seguido del de estómago, hígado, colon o recto y esófago.
Si atendemos a que el aproximadamente el 13% de las muertes producidas en el mundo se deben al cáncer, podemos comprender la gravedad que esto supone. Además y como en casi todo, el 70% de las muertes por esta enfermedad se produjeron en los países con peores condiciones de vida.
El tabaquismo es la principal causa prevenible de cáncer en el mundo, produciéndose por ello el 22% de las muertes por esta enfermedad. Una correcta alimentación, la realización de actividad física y el consumo moderado de alcohol son clave en la prevención del desarrollo de este tipo de patologías. También es muy importante la incidencia de las infecciones crónicas en el desarrollo de células cancerígenas como en el caso del papilomavirus humano (PVH), causante del cáncer de cuello de útero, o en el de la hepatitis B (VHB), causante del cáncer de hígado. Podría evitarse hasta un 20% de muertes por cáncer en los países en desarrollo si se implantasen campañas gratuitas de vacunación contra el VHB y el PVH.
Cuba y la lucha contra el cáncer
Así como la profilaxis es fundamental para no desarrollar la enfermedad, también existen investigaciones en tratamientos una vez aparece ésta. Cuba es pionera en la investigación contra el cáncer, habiendo sido reconocida recientemente su labor por la Organización Mundial de la Salud. Este país ha puesto en marcha el Plan Nacional de Cáncer garantizando el acceso universal a todos los niveles y la atención sanitaria de los pacientes desde la prevención, pasando por un diagnóstico precoz y adecuando el tratamiento a cada paciente concreto. El director general del Centro de Inmunología Molecular (CIM) de Cuba, Agustín Lage Dávila, señaló que «La biotecnología es clave para transformar el cáncer de una enfermedad mortal a una crónica».
Este centro investiga sobre medicamentos quimioterápicos y radioterápicos que aumenten la efectividad contra el cáncer y reduzcan los efectos adversos y secundarios indeseables de éstos. Un ejemplo de ello es la creación en 2008 del “Nimotuzumab”, anticuerpo monoclonal para el tratamiento de tumores avanzados que se une a una proteína encargada de producir la división celular y su crecimiento descontrolado.
José Luis Di Fabio, director de la Oficina de la OMS en Cuba, subrayó que el enorme beneficio derivado de la inversión en biotecnología de la salud está produciendo medicamentos más asequibles para luchar contra enfermedades cuya incidencia está aumentando exponencialmente en los países pobres o en vías de desarrollo.
A comienzos de 2013 se patentó un nuevo fármaco llamado “Racotumomab”. Este medicamento prolonga la vida de personas con cáncer de pulmón de un tipo celular concreto. El cáncer de pulmón es el segundo de mayor incidencia en Cuba y el primero en mortalidad en la isla, lo que indica la importancia de este tratamiento que aunque no es curativo, prolonga y mejora la calidad de vida, consiguiendo, se espera, convertir este tipo de cáncer en una enfermedad crónica.







