El pasado 5 de febrero, miembros del gabinete económico de la Confederación Sindical de CCOO, presentaban un estudio sobre el tejido productivo español desde 1985 hasta 2011. En el estudio, se abordan las estructuras que conforman el mismo, así como las variables que han incidido en el mismo a lo largo de los años (formación brutal de capital, I+D+i, costes laborales, excedente bruto de explotación y precios).
Carlos Martín, Luis Zarapuz y Miguel Ángel García, autores del mismo y miembros del gabinete, hacen una clarificadora afirmación, “en este periodo evolutivo, la economía española ha crecido un 50% en términos reales, pero sustentada en un deficiente e insostenible patrón de crecimiento”.
Como sostiene Ramón Górriz, Secretario de Acción Sindical de CCOO, en la presentación del estudio, éste surge con la idea de dar a conocer la verdadera situación en la que se encuentra la economía española, sus mecanismos y los porqués de la situación actual. La intención última del estudio, no deja de ser el “promover amplios y profundos cambios de la economía”, siguiendo con la estela del documento Propuestas sindicales para promover el crecimiento, el empleo y la cohesión social, enviado, de manera conjunta por CCOO y UGT, al Presidente del Gobierno, CEOE y grupos parlamentarios.
De manera bien remarcada se hace referencia a la grave sangría de trabajadores que, durante los últimos 5 años, han quedado en situación de desempleo, víctimas de las deficiencias de un sistema injusto dominado, cuya piedra angular es el sistema financiero y su afán por el enriquecimiento continuo sustentado por agresivas políticas de austeridad y recortes sociales. De hecho, son estos recortes, ejecutados en su mayoría por el presente gobierno, los que han desenmascarado la verdadera cara que se ocultaba tras la máscara del crecimiento continuo y el milagro español, haciendo que toda la estructura del sistema económico español se tambalee, empobreciendo cada vez más a los trabajadores, primeras y últimas víctimas de esta crisis sistemática.
A través del estudio, se ejemplifican los tremendos defectos de un sistema productivo que, como dice Górriz, debe cambiar y transformarse, sentando las bases de nuevos patrones de crecimiento “en lo económico, social y medioambiental, corrigiendo los desequilibrios del modelo productivo, su especialización, […], pasando de un modelo de competencia basado en los bajos salarios y la sobreexplotación de la mano de obra, a un modelo de competencia, sustentado en la innovación, en la inversión productiva, en productos y servicios de mayor valor añadido y de mejor calidad de empleo”.
Por tanto, este estudio no pretende ser un mero escrito de denuncia, sino que espera sentar las bases de un conocimiento más generalizado y profundo del sistema económico en el que estamos insertos, para así generar y “reforzar al idea de un conocimiento económico alternativo”, ajeno a las políticas de austeridad y recortes que conducen a un mayor desequilibrio de rentas y empobrecimiento.







