Con sus similitudes y sus diferencias, Ecuador se proyecta como uno de los pilares del proceso bolivariano en América Latina y el Caribe. Su presidente, Rafael Correa sufrió un intento de Golpe de Estado con cierta participación de la Embajada norteamericana, la gran prensa no informa sino que se dedica a hacerle una feroz oposición, y la economía está oficialmente dolarizada desde hace más de 10 años.
Ecuador ahonda su intencionalidad de independencia, impulsando firmemente los foros latinoamericanistas y caribeños como UNASUR, CELAC, etc., y no se deja amedrentar por las imperiales potencias, tal como se ve con el famoso caso Assanje.
Y todo con una profundización de la democracia, en la cual las promesas electorales se transforman en acciones de gobierno. Indudablemente para las clases dominantes y para el Imperio (sea éste USA, UE o cualquier otro) es un problema importante que ve con gran preocupación. La dirigencia capitalista no se asusta con promesas, pero sí con las acciones concretas.
Al igual que sucede en otros países, los medios de comunicación están radicalmente en contra de los cambios sociales, políticos y económicos que se impulsan. Señala el Partido Comunista de Ecuador, integrante de Alianza País, que hace unos meses llegó a Ecuador el empresario de prensa venezolano, Marcel Garnier quien llamó a “frenar a Correa quien en menos tiempo avanza más que Chávez” (recordemos que Marcel Granier y su cadena de televisión apoyaron el golpe de Estado de 11 de abril 2002 contra del presidente Hugo Chávez)
El Imperialismo norteamericano y sus voceros no olvidan que le obligaron a cerrar la Base militar de Manta. No olvidan que este gobierno continúa distribuyendo riqueza entre su población, pese a tener su economía dolarizada. Por ello incrementan sus ataques y a través de los “think-tank” de los EE.UU presentan “informes” en los que se cuestionan en forma amenazante las relaciones de Ecuador con Venezuela e Irán, además de afirmar que Ecuador en los últimos tres años (sic) se ha transformado en “un centro importante y creciente de operación para las bandas de la delincuencia organizada trasnacional”. (se pueden consultar en Internet: Informe del dimitido Almirante Denis Blair, director de Inteligencia de los EE.UU. así como Balance Militar del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, y publicaciones del periódico Nuevo Herald). Inclusive el Congreso de los EEUU ha aprobado una Ley para impedir o contrarrestar las relaciones de países de América Latina con Irán, y el embajador de Washington en Quito, Adam Namm, amenazó con que los Estados Unidos puede considerar romper su relación comercial con Ecuador por los nexos con Irán.
En este mes de febrero se desarrollarán en Ecuador unas importantes elecciones presidenciales y legislativas (137 miembros de la unicameral Asamblea Nacional), a las cuales se presenta Rafael Correa y su Alianza País, y las encuestas le dan ventajas de casi 30 puntos respecto al segundo, el banquero Guillermo Lasso. En las anteriores elecciones, Rafael Correa ganó la presidencia con casi el 52% de los votos, pero su sostén en la Cámara de Representantes, Alianza País, logró sólo 59 de 137 escaños. En la Asamblea Nacional hay 6 escaños que son elegidos directamente por la población ecuatoriana que ha emigrado. En España hay 136.079 personas ecuatorianas con derecho a votar. De ellas se calcula que entre 8 y 15.000 familias están en riesgo de desahucio. Rafael Correa llamó a «rebelarse» a quienes sufren la crisis en España recordando que es la ciudadanía «quien manda en la sociedad» y no «el capital financiero».
El actual presidente ecuatoriano y candidato a la reelección es un economista que debe lidiar con la dolarización realizada en el año 2.000. Medida que frenó la hiperinflación pero entregó el manejo regulador a la Reserva Federal de los EEUU. Correa es un duro crítico de la dolarización pero sabe que no puede abandonarla por decreto, ya que acarrearía efectos sociales negativos por la debilidad sobrevenida. Por ello Correa es uno de los impulsores de la integración latinoamericana, que podría llevar a la creación de una estrategia monetaria regional que permita salir del dólar sin afectar la estabilidad de la economía ecuatoriana.
Como en cada proceso electoral latinoamericano, en las elecciones de Ecuador está en debate la política bolivariana que se implemente fronteras adentro y se proyecta a todo el continente. El Programa electoral de Alianza País plantea la búsqueda de una integración política y económica asentada en los principios de cooperación y solidaridad, (…) ejes de la política construir una verdadera hermandad entre los pueblos de nuestra América. Toda una declaración Bolivariana. Por eso el 16 de noviembre en la Declaración de Guayaquil partidos comunistas y progresistas de 13 países latinoamericanos y caribeños valoraron positivamente el accionar del gobierno de Rafael Correa. Y el mítico grupo chileno Quilapayún declaró que “Correa ha sabido encontrar la grandeza de sentirse depositario del ímpetu revolucionario y democrático que un día nació en Chile. Por eso empuña la antorcha que dejaron en sus manos Allende, Neruda y Víctor Jara”.







