El misionero español Christopher Hartley Satorius, expulsado de la República Dominicana cuando ponía en evidencia el «terrorismo empresarial» del negocio del azúcar, ha denunciado (*) al gobierno y a las empresas de ese país por violar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que prohíbe el trabajo forzado al que están sometidos los haitianos que cortan la caña y la utilización laboral de los niños que es habitual en las plantaciones dominicanas.
El Vaticano no resistió las presiones de la sacarocracia y sacó a Hartley de Santo Domingo por clamar contra la esclavitud en los ingenios azucareros de las muy poderosas familias Vicini y Fanjul aliadas con Washington. El gobierno de Estados Unidos se comprometió a realizar una investigación pero la denuncia del sacerdote lleva paralizada más de un año. Es la primera vez que los Vicini y los Fanjul (que dominan el mercado estadounidense y han penetrado también en el europeo) ven amenazado su negocio del dulce por una acusación internacional. No es fácil que el procedimiento avance porque la sacarocracia participa en la financiación de las
campañas electorales de los dos partidos de Estados Unidos.
(*) En el púlpito de la miseria
Joana Socías
Editorial La Esfera de los Libros
Madrid (2013)







