Heidi Sánchez, cubana residente en España, ejerce como reportera de Mundo Obrero para quien ha cubierto la presencia en España de la llamada “disidencia cubana”. En Burgos se le impidió entrevistar y estar presente en el acto de la bloguera Yoani Sánchez financiado por el Ayuntamiento, BBVA y Telefónica. Pocos días más tarde intentó cubrir informativamente en un acto de Casa de América con Esperanza Aguirre y Berta Soler pero fue expulsada de la sala junto a otros asistentes pertenecientes al Movimiento de Solidaridad con Cuba.
Heidi, licenciada en pedagogía en la especialidad de Economía, y diplomada en Periodismo sobre América Latina y El Caribe, ha trabajado de profesora en La Habana y de reportera para Radio Habana Cuba. Ante la penúltima campaña de la derecha mediática y económica contra Cuba, hablamos con ella para acercarnos al asunto desde una óptica contrahegemónica.
Yoani Sánchez se encontraba en España como parte de una gira mundial que realiza para promover “la libertad de expresión”. Como reportera de MO sufrí censura al tratar de acceder a dicha persona para hacerle una entrevista. Los responsables de la organización del evento nos vetaron bajo justificaciones absurdas impidiéndonos realizar nuestra labor. Igualmente, en el acto realizado en Madrid con la participación de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y la Dama de Blanco, Berta Soler, se nos impidió realizar preguntas. El acto concluyó con el desalojo a golpes de varias personas del Movimiento de Solidaridad con Cuba, a los que tampoco se les dio la palabra.
M.O.: Hace unos años trabajaste como redactora de noticias en Radio Habana Cuba ¿qué diferencias encuentras entre Cuba y España a la hora de ejercer tu labor informativa?.
H.S.: Las diferencias son abismales, en Cuba ejercí la labor de informar y nunca me vi en la obligación de ir visiblemente identificada como prensa por el temor a sufrir agresiones. En España, la cual se vanagloria de su “democracia”, resulta lamentable que los medios tengamos que ir a cubrir las manifestaciones o las protestas ciudadanas con una indumentaria propia de un escenario de guerra, con casco y chalecos reflectantes que, al mismo tiempo, no nos libran de las agresiones policiales. Además es asombrosa la censura informativa desde los monopolios mediáticos que parecen servir a oscuros intereses y no a lo que le es propio: informar objetiva y verazmente.
M.O.: Se insiste desde los medios de comunicación hegemónicos en la falta de libertad de expresión en Cuba ¿Qué opinas al respecto?.
H.S.: En reiteradas ocasiones se ha demostrado que desde hace más de cincuenta años Cuba es víctima del terrorismo mediático. Los grandes lobbies de comunicación han creado una campaña de difamación contra la Isla. Un ejemplo de esto es que se afirma que en Cuba no hay “libertad de expresión”, cosa que es rotundamente falsa desde mi punto de vista. No puede obviarse que hablamos de un país bloqueado por el imperio estadounidense por lo que es normal que Cuba se defienda y tenga prevenciones.
M.O.: Además de la censura a «lo que se dice», a expresarse, también se afirma que se censura a «lo que se sabe», es decir, al derecho a una sociedad informada. ¿Es esto cierto? ¿De qué medios dispone la ciudadanía para acceder a la información?.
H.S.: La ciudadanía dispone de diferentes medios para acceder al acontecer mundial y nacional. Existen publicaciones en diferentes formatos a disposición del pueblo, además de los programas televisados con una amplia gama de informativos e incluso espacios dedicados a darle voz al pueblo para indicar, desde una crítica constructiva, los problemas sociales que puedan tener en su comunidad. Lo que debe desmontarse es la falacia de que únicamente existe un modelo de prensa posible y que, además, solo existe un modelo “democrático” de prensa. Lo que suele ocultar esta afirmación es la tesis por la cual el único modelo de prensa democrática es la neoliberal. El papel de los medios de comunicación debe ser el desarrollo de una sociedad informada para el libre ejercicio de su ciudadanía. Esto es imposible cuando la prensa es un negocio cuyo principal objetivo es el beneficio económico o, en su defecto, el servicio a los intereses de sus propietarios. El modelo de comunicación neoliberal es la creación de una ciudadanía informada de los intereses de los propietarios de tales medios, del capital. Esto en Cuba no sucede. La prensa es un bien social y así es entendida por la población con un modelo de distribución y publicación temática.
M.O.: ¿Y sobre el acceso a la Internet?
H.S.: Además de la prensa escrita, radiada o televisada, se dispone de acceso a la prensa nacional especializada e internacional así como a diversos blogs a través de internet de forma totalmente gratuita en centros públicos y de estudios dedicados a tal menester. Internet, como medio de acceso a la información también es entendido como un servicio público cuyo uso y disfrute debe estar orientado, prioritariamente, al uso social de la información.
Hasta 2008 las conexiones a Internet de Cuba eran realizadas vía satélite. Infraestructuras que, además de su elevado coste, la producción de satélites comunicacionales se encuentran en mano del monopolio de la española GMV y la norteamericana Integral Systems. Las conexiones a internet en Cuba han sido un constante foco de presión empresarial desde Washington a Bruselas. Ese año el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Cuba firmaron un tratado, en el marco del ALBA, para conectar por cable de fibra óptica ambos territorios, lo que permite a Cuba dotarse de la infraestructura necesaria para poder ofrecer una conexión amplía, con limitaciones técnicas, a internet. Será necesario invertir en la infraestructura interna de telecomunicaciones destinados a pagar el tráfico de Internet con el propósito de lograr el crecimiento paulatino de un servicio que brindan hoy, en su mayoría, gratuitamente y con objetivos sociales.







