Observatorio Electoral de la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM)

IU alcanza sus perspectivas electorales más altas desde 1996 en medio de una profunda crisis del bipartidismo

El bipartidismo no se basa sólo en un sistema electoral determinado: está en el centro de todos los mecanismos de la democracia.

·

·

Todos los análisis coinciden. El bipartidismo vive su más profunda crisis electoral desde 1977. Todas las encuestas apuntan a una bajada continuada de las perspectivas electorales de PP y PSOE. ¿Es una tendencia consolidada o algo puntual? Desde estas mismas páginas venimos apuntando, sobre la base de las tendencias sociológicas de fondo, el descenso continuado del apoyo del bipartidismo desde las elecciones de 2008. Existe una tendencia que, en primer lugar, se mostró en los indicadores de confianza hacia gobierno y oposición. Mucho antes de que la gente en las encuestas muestre su intención de votar a otros partidos, en primer lugar comienza a mostrar su desapego a través de otros indicadores. Es el primer paso. Ya en el número de Mundo Obrero de julio de 2009 señalábamos el creciente desprestigio de PSOE y PP, a través del análisis de estos indicadores de confianza.

El segundo paso es cambiar de intención de voto. En octubre de 2010 la intención de voto conjunta de PP y PSOE alcanzó un nivel mínimo: 43,5%, según datos del CIS. El tercer paso es que este cambio en las encuestas se muestre en las urnas. Y ya en las elecciones municipales de mayo 2011 y sobre todo en las generales de noviembre de 2011 se produjo un cambio, sutil, pero histórico: por primera vez en dos décadas el bipartidismo perdía votos. Como señalábamos en el número de Mundo Obrero de junio de 2011, el PP había arrasado en las elecciones por incomparecencia del adversario, más que por sus propios méritos. En las elecciones de noviembre el PP alcanzaba la mayoría absoluta, pero el bipartidismo en su conjunto perdía 4 millones de votos. Ya en el Mundo Obrero de diciembre de 2011, en medio de un mapa totalmente azul, nos preguntábamos “¿Está en crisis el bipartidismo?”

En año y medio de legislatura, la crisis del bipartidismo ya es evidente para todo el mundo. El Gobierno de Rajoy ha alcanzado los niveles de descredito del gobierno de Zapatero en un tiempo record. La intención directa de voto conjunta de PP y PSOE también bate mes a mes records negativos. En abril, según el CIS, se ha situado en un 26,2%, la mitad de lo que era habitual hace apenas 2 años.

Si estas tendencias llegan a las urnas, si se da definitivamente el tercer paso, el cambio en el sistema de partidos sería histórico. Para que este cambio se produzca es necesario un cuarto paso obvio: que el voto se mueva a otras formaciones electorales. IU se está situando en niveles históricos. Según el CIS, el instituto más fiable aunque también el más conservador en sus proyecciones, nuestra intención de voto ha recuperado los niveles de octubre de 1996: 7,1%. Otros indicadores confirman esta tendencia, como el ligero pero consolidado giro hacia la izquierda en la auto-identificación de la gente. En abril un 9,3% se situaba en la izquierda política, el dato más alto desde 1996.

Sin embargo todavía estamos lejos de este cuarto paso. Todavía no se ha producido el traspaso de votos entre el bipartidismo y otras opciones. Actualmente nos encontramos en un escenario muy abierto, con una gran bolsa de votantes indecisos. Sólo el 46,6% de la gente, según el CIS, tiene la intención de votar a alguna formación política. ¿Hacia dónde puede dirigirse el resto de gente? Es una incógnita que los institutos demoscópicos intentan resolver aplicando diferentes modelos estadísticos de asignación de voto a los indecisos. Por eso, por el gran número de indecisos, las proyecciones de voto son tan divergentes. Por eso la estimación de voto de IU baila entre el 10 y el 15%. Y por eso es preferible analizar los datos de intención directa de voto, que nos indica las tendencias de fondo, sin el ruido que crea la cocina.

Una oportunidad histórica para comenzar el cambio electoral son sin duda las elecciones europeas. El sistema electoral es el más proporcional y el comportamiento electoral es más abierto, pero recordemos que en las elecciones europeas de 2009 el bipartidismo alcanzó su máximo histórico. Porque el bipartidismo no se basa sólo en un sistema electoral determinado: está en el centro de todos los mecanismos de la democracia representativa, especialmente en los medios de comunicación. Las campañas electorales están estructuradas para polarizar el voto entre las dos grandes opciones. De nuevo se nos presentan las elecciones como un plebiscito entre PP y PSOE. Rápidamente se nos impone una distinción descafeinada entre izquierda y derecha, se utiliza un eje izquierda-derecha desprovisto de cualquier contenido real, en el fondo desprovisto de cualquier contenido o referencia de clase.

Distintos instrumentos sirven para reproducir el bipartidismo, para reconducir a la gente hacia las dos opciones que dan estabilidad al régimen. Sólo una gran iniciativa política y social puede profundizar la crisis de régimen, ahondar en el deterioro creciente del bipartidismo e impedir que se recupere de nuevo en una falsa confrontación electoral.

Fuente de datos: Elaboración propia a partir de los datos de los barómetros del CIS.

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.