Hace poco más de un año que la militancia de IU Andalucía decidió, mediante referéndum, llevar a cabo un programa político, junto al PSOE, desde la participación en el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía.
No exento de crítica, debido a un comienzo marcado por los duros recortes que Rajoy imponía a las Comunidades autónomas a través de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, el Gobierno andaluz ha ido marcando un ritmo propio. El año de gobierno puede parecerse a la forma “tres tiempos” de un concierto de ópera con una primera parte rápida, el allegro; una parte lenta intermedia, el adagio; y una última parte intensa, el allegro de nuevo o lo que han sido, para IU, el proceso de adaptación a un gigante institucional como la Junta, el tiempo de resistencia a las embestidas de las políticas de Rajoy y, por último, el de la acción política a la ofensiva que ha puesto a IU Andalucía en el ojo del huracán mediático y también de la Troika.
Muchos son los factores que han influido en el protagonismo que ha adquirido Andalucía en este último año. A saberse, es una de las pocas comunidades no gobernadas por el PP, es la primera vez que IU llega a un gobierno de estas dimensiones y, aunque caben muchas más, es la primera vez, desde el inicio de la crisis, que se han puesto sobre la mesa políticas de izquierdas y al interés de la mayoría social, algo que se sitúa en una especie de antípoda ideológica con el principal dogma de la Troika del “no hay alternativa”.
Pero sobre todo, y a juicio del que suscribe, claro está, en Andalucía vivimos un momento de reivindicación como ejemplo histórico de solidaridad, carácter que ya imprimió esta tierra en 1977 pidiendo, para sí misma y para el resto de regiones, autonomía, igualdad y solidaridad frente a quienes reclamaban privilegios económicos en la construcción de la España de la Transición.
Andalucía lleva la solidaridad en el nombre, como también lleva la esperanza en el color de la bandera y el Partido Comunista de Andalucía sabe mucho de esto, de ejemplo histórico y de reivindicaciones justas desde esta tierra.
A punto de celebrar su XIX Asamblea y con la idiosincrasia que le imprime ser fuerza “de lucha en la calle y en el gobierno”, IU Andalucía debe hacer balance y debatir sobre qué modelo de organización es necesario para cumplir con lo que está llamada a ser: pueblo en la calle y pueblo en el Gobierno andaluz. Cabe la crítica y la autocrítica, cabe comprometerse, porque la crítica es buena, siempre que sea constructiva, siempre que conlleve compromiso y voluntad de avanzar.
Sobre todas estas cuestiones hemos tenido ocasión de tratar con quien, en este mes, entregará el testigo de la máxima responsabilidad en IU Andalucía, Diego Valderas en pos, según señalan las principales tesis, de una dirección compartida y en un momento en el que la organización mantiene una posición de determinación del devenir de la política, no sólo de Andalucía, sino del conjunto del país. Cabe señalar y recordar, si el lector lo tiene a bien, que llegar a ese punto no ha sido fácil y que, en gran medida, los que se quedaron en los peores momentos y no huyeron por la puerta de atrás son principales protagonistas de una coyuntura en la que el país mira al sur con un halo de esperanza y optimismo. Desde luego, el camarada Valderas puede estar orgulloso de ello.
Mundo Obrero: Un año de gobierno con la presencia de IU en la Junta de Andalucía. Usted habla de orgullo sin conformismo…
Diego Valderas: La izquierda es inconformista, por lo tanto, nunca vamos a estar satisfechos al cien por cien con respecto a nuestra acción de Gobierno en Andalucía. A pesar de ello, tenemos que destacar que en Andalucía estamos cuestionando desde la Junta el orden establecido desde Madrid y Bruselas.
Aquí se ha roto el techo de déficit porque anteponemos los derechos de los ciudadanos, hemos puesto sobre la mesa que hay alternativas a los desahucios, que se puede hacer solidaridad desde lo público… Todo ello con un Gobierno Central a la contra, que impone una política que no compartimos y que maltrata a nuestra tierra. El 90% de los ingresos de la Junta son transferencia directa del Estado, cualquier recorte en Madrid tiene consecuencias en Andalucía.
M.O.: IULV-CA ha puesto un Decreto-Ley sobre la mesa que ha puesto nerviosos a los Hombres de Negro de Bruselas, pero no sólo eso… ¿qué destacaría de este año?
D.V.: En Andalucía estamos cambiando la política. Decíamos que el actual Gobierno no era continuidad, sino que era nuevo. Por ello, y a pesar de las imposiciones permanentes de Madrid, tenemos que poner en valor la no privatización de ningún servicio público y la reducción de la concertada en educación primaria; impedir despidos masivos de empleados públicos que sí se han dado en otras comunidades; un decreto litoral que defiende las costas andaluzas frente a la especulación; se ha paralizado la construcción de nueve campos de Golf; la defensa de Doñana frente al gaseoducto proyectado por Gas Natural; siete recursos de inconstitucionalidad; nuestro rechazo a la reforma local; dos planes de choque contra el desempleo; sanciones a grandes empresas que abusan del consumidor; la recuperación de la Memoria Democrática; la concesión del título de Hijo Predilecto a Caparros; o el decreto por el que se resolvían problemas de pago a pre jubilados. Todo esto, a lo que se le añade el Decreto sobre la función social de la Vivienda o el Decreto contra la exclusión social, que ha colocado a lo público en la gestión de la solidaridad.
M.O.: Volviendo al concepto de los Hombres de Negro y hablando de ese memorándum que desconocemos pero que parece que choca contra la soberanía del Parlamento andaluz. La realidad es que hay mucho de peligroso en todo esto…
D.V.: No podemos permitir nunca que una institución no elegida democráticamente como es la troika quiera imponer su criterio sobre un Parlamento y un Gobierno como el andaluz elegidos directamente por los ciudadanos. La máxima norma en Andalucía es nuestro Estatuto y por ello vamos a seguir exprimiendo al máximo las posibilidades que éste nos da para mejorar la vida de los andaluces. Es decir, agotar las posibilidades normativas.
Algo estaremos haciendo bien cuando la Troika o Botín se enfrentan a políticas que ponemos en marcha en Andalucía. Es curioso que los Hombres de Negro se fijen en Andalucía y no en otras comunidades como Extremadura, Asturias, Galicia o Castilla La Mancha.
M.O.: Las últimas encuestas dan muchas lecturas del panorama electoral que se presenta, tanto en Andalucía como en el conjunto del país, ¿qué valoración hace de estos datos?
D.V.: Estamos en un momento crucial, una crisis económica brutal que ha derivado en una crisis política e institucional que está poniendo en cuestión los cimientos del régimen del 78. Los ciudadanos ya no encuentran respuestas en los viejos partidos que se han turnado en el poder desde entonces y esta es la razón por la que asistimos a una caída del bipartidismo.
También estamos en un momento en el que la ciudadanía quiere empoderarse y por lo tanto no se conforman con la democracia representativa.
En este contexto, a nivel federal y a nivel andaluz, la población ha empezado a mirar a IU y a vernos como una salida diferente y alternativa a la crisis. En Andalucía por las medidas novedosas y en el Estado por nuestro discurso. De todas formas, no podemos caer en viejos errores, nuestro objetivo debe ser tomar el poder, también el institucional, para cambiar las cosas y abrir un proceso constituyente.
Para ello, lo primero es reforzar y hacer una IU Federal más fuerte, de nada nos sirve ser segundos en una carrera si no conseguimos mejorar la vida de millones de personas.
M.O.: A unas semanas de la XIX Asamblea de IULV-CA, ¿cómo está la organización en Andalucía? y ¿qué espera de esta Asamblea?
D.V.: El PCA, y como comunista andaluz me enorgullece decirlo, sigue siendo el eje vertebrador de IU Andalucía. A partir de esta realidad, la organización andaluza está en una fase nueva. Nunca antes habíamos determinado directamente, desde un gobierno, la vida de más de ocho millones de ciudadanos.
Por ello, la XIX Asamblea debe adaptar a nuestra realidad concreta lo marcado en la reciente Asamblea Federal. También debe generar un equipo fuerte de dirección y, sobre todo, debe fortalecer la organización en militancia y activistas sociales para organizar la resistencia y fortalecer la alternativa.
IULV-CA tiene que recuperar lo mejor de la tradición comunista, buscar la centralidad de la izquierda, alejados de una socialdemocracia agotada y sin proyecto, y del izquierdismo del todo o nada, como dice el presidente Correa.
M.O.: Hay voces que hablan de que el mayor éxito de IU Andalucía ha sido el de conseguir en un año dar una vuelta de tuerca y hablar de la «función social de la política». Sin duda el Decreto de función social de la vivienda es un ejemplo y también el de lucha contra la exclusión social. Pero ¿qué futuros retos a corto y medio plazo se plantean y que vayan en esta línea?
D.V.: En el gobierno hemos pasado de una fase de resistencia frente a las imposiciones de un Gobierno Central, que es agresivo con Andalucía, a una etapa de ofensiva política.
Para ello tenemos una hoja de ruta clara con un objetivo claro: poner el BOJA (Boletín Oficial de la Junta de Andalucía) al servicio de los intereses de la mayoría.
Además, está nuestra obligación de cumplir con lo pactado: 28 leyes y 250 medidas. Por otro lado, intentar poner en marcha elementos de nuestro programa que no están recogidos en ese acuerdo pero que son básicos para cambiar el modelo económico andaluz, por ejemplo el Banco Público de Tierras. En esta línea, en los próximos meses saldrán la Ley de Protección de Consumidores de productos hipotecarios; la Ley de Participación Ciudadana; la de Transparencia; o la Ley de Memoria Democrática de Andalucía. Vamos a tener mucho trabajo a corto, medio y largo plazo.
M.O.: Para terminar, ¿cuál es, a su criterio, el objetivo final de estar en el Consejo de Gobierno de Andalucía?
D.V.: El principal objetivo es poner a la Junta de Andalucía al servicio de la mayoría, de los de abajo, como algunos lo llaman ahora. También demostrar que desde el Gobierno se puede generar un discurso diferente frente al pensamiento único del PP y del Gobierno Central.
Junto a esto, tenemos como objetivo empoderar a la ciudadanía andaluza y reconciliarles con la política y la función social y transformadora de la misma. IU Andalucía ha tenido claro que para nosotros gobernar es sinónimo de cambio de modelo y sociedad. Siempre hemos antepuesto y valorado el programa concreto al reparto de las Consejerías y en eso estamos.







