Del borrador de documentos políticos para el XIX Congreso del PCE

Por una alternativa Social, Anticapitalista y Democrática

Foto: José Camó

La estrategia política del PCE se concreta en la necesidad de construir la unidad de la izquierda para conformar una alternativa social, anticapitalista y democrática (ASAD) mediante la acumulación de fuerzas a través de la movilización social contra los recortes y los programas de ajuste neoliberal.

– Alternativa Social. Porque lo prioritario es poner la economía al servicio de la sociedad, mediante la intervención pública en el mercado. Esto requiere un aumento del gasto público y de la inversión productiva a través de los recursos provenientes de una reforma fiscal progresiva, la lucha contra el fraude fiscal y un sistema financiero dominado por la banca pública.

– Anticapitalista. Porque el paro, la precariedad, la falta de políticas sociales, los problemas medioambientales y el heteropatriarcado son consustanciales al modelo capitalista. Para superarlo es necesario un marco político de transformación en un sentido socialista hacia la construcción del comunismo.

– Democrática. Porque cualquier avance en un sentido social y anticapitalista requiere de un proceso constituyente basado en la democracia participativa y en el empoderamiento de las clases populares.

Son tres las fases de construcción de esta alternativa. A corto plazo la acumulación de fuerzas a partir de las luchas contra las medidas de la Troika que resuelva los problemas más acuciantes de la clase trabajadora. Se trata de dar una salida social a la crisis. A medio plazo consolidar un proceso de transformaciones políticas y económicas dirigidas a la construcción de una democracia económica, política y social en torno a un proceso constituyente hacia la Tercera República. A largo plazo, el logro del socialismo y la superación del estado burgués.

Acumulación de fuerzas
Hay que lograr una acumulación progresiva de fuerzas desde la lucha y las movilizaciones que se están produciendo frente a las políticas de ajuste que constituya un bloque social alternativo de carácter antineoliberal y que en un primer momento logre una salida social a la crisis.

El núcleo principal de este bloque debe estar compuesto por las fuerzas del trabajo y la cultura, pero también por los sectores de la clase obrera descualificada, precaria, sin derechos y con escasa relación con el mundo sindical y político organizado. A estos se tienen que unir necesariamente la pequeña burguesía, autónomos dependientes y pequeños y pequeñas propietarias agrícolas. En definitiva, los sujetos políticos y sociales de esta fase de lucha contra los ajustes serán el movimiento obrero y el sindicalismo de clase, los movimientos sociales organizados y los que puedan estar surgiendo en torno al 15-M.

Hacia un proceso constituyente
Sólo será posible lograr las reivindicaciones de los sectores contrarios a los recortes con la construcción de un nuevo proyecto de Estado, la superación del actual marco de construcción europea y del marco económico y político heredado de la Transición, que permita el desarrollo de un nuevo tipo de democracia materializada en la idea de democracia política y social. Una concepción de democracia avanzada, producto de la apertura de un nuevo proceso constituyente que culmine en la Tercera República.

El trabajo de los y las comunistas debe ser de orientación política con el fin de conseguir una hegemonía capaz de dar lugar a la generación de un proceso constituyente y trabajar por una alternativa política basada en el anticapitalismo, el federalismo y el modelo republicano. Para ello es fundamental el cambio en la correlación de fuerzas que surge a través de la construcción del bloque social alternativo frente a la oligarquía financiera y que permita avanzar en sentido socialista.

La superación del estado burgués
El PCE plantea un programa de transición que conjugue las reivindicaciones a corto plazo con un programa a largo plazo de transformación económica, política e institucional que impulse una democracia política y social, con la perspectiva de avanzar hacia el socialismo. El contenido de este programa debe estar dividido en dos ejes. Uno de ellos, un modelo de economía mixta planificada basado en un cambio en la estructura productiva y de organización del trabajo. El otro eje está basado en un modelo de democracia participativa que inicie un proceso constituyente dirigido a desmantelar el poder de la oligarquía financiera.

Este programa de transición se debe elaborar en función de cuatro criterios políticos y sociales básicos:

– Defender medidas que supongan la recuperación social de los retrocesos provocados por las políticas de ajuste y las reformas legislativas. Estas medidas buscarán la redistribución de la renta mediante un incremento de la masa salarial, el derecho al trabajo y la extensión de los derechos sociales.

Situar la superación de los déficits sociales, medio-ambientales y productivos en el centro de la estrategia de transformación.

– Abrir un proceso de acumulación de fuerzas para la izquierda política, social y sindical que culmine con la consolidación de un Bloque Social y Político de carácter alternativo.

– Avanzar en el control y democratización de la economía y de los aparatos del Estado por medio de la democracia participativa y de la recuperación de la soberanía.

Avanzar en la superación del Estado burgués requiere, necesariamente, de una reconstrucción de la conciencia de clase que debe atender a lo que la homogeniza a la clase obrera, esto es, la extensión de la precariedad laboral y la igualación a la baja de las condiciones de trabajo.

El objetivo de compaginar una lucha reivindicativa por una salida social a la crisis con una propuesta política de avance al socialismo, se plasma con un programa de unidad con el que llegar al mayor consenso posible con los sujetos sociales de cambio en nuestro país: movimiento obrero y sindical, movimientos sociales, el mundo cultural y la izquierda transformadora. Como aportación para buscar coincidencias para la construcción del Bloque Social y Político Alternativo, el PCE ofrece un programa de mínimos basado en diez puntos:

1.- Programa de empleo público para las personas desempleadas y aprobación de una Ley de inclusión social y Renta Básica que asegure un salario mínimo de mil euros mensuales y que ninguna pensión quede por debajo del salario mínimo.

2.- Auditoría de la deuda y rechazo de la deuda ilegítima

3.- Defensa de la ética pública y expulsión de los curruptos de las instituciones. Esto se consigue con una democracia avanzada y participativa que controle el gasto y la gestión pública y con una separación efectiva entre la Iglesia y el Estado.

4.- Reforma de la Constitución para eliminar el artículo 135 de la Constitución y fijar la prioridad en las pensiones, desempleo y servicios públicos. Derogación de la reforma laboral y de la reforma de la spensiones.

5.- Defensa de las políticas de igualdad como garantía de una sociedad justa y solidaria. Igualdad real entre hombres y mujeres frente a los retrocesos que está imponiendo el PP.

6.- Reforma fiscal progresiva e intensificación de la lucha contra el fraude.

7.- Creación de una Banca pública.

8.- Garantizar el derecho a la vivienda y establecer políticas como la dación en pago retroactiva, la moratoria inmediata de los desahucios y el alquiler social.

9.- Defensa de una República Federal Solidaria como modelo de Estado, que parta del derecho a decidir y que integre a todos los pueblos respetando su identidad cultural y lingüística.

10.- Defensa de la Paz y de unas relaciones internacionales horizontales frente a quienes utilizan la guerra como instrumento de dominio y de apropiación de las riquezas del planeta.

Edición: Nieves Martínez

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