Lunes 26 de Agosto
Llegada a El Cairo
Llegada al Cairo del grupo de 4 personas de CCOO e IU, que vamos hacia Gaza. Otras 6 personas nos esperan en un hotel de la ciudad. Hemos salido sobre las 3 de la mañana del aeropuerto. Entre el Aeropuerto y nuestro hotel cerca de la plaza Tahir, en una distancia pequeña, hemos pasado 9 controles militares, en algunos casos estaban a 500 metros uno de otro, pero en todos nos pedían los pasaportes. Los soldados son chicos jóvenes, que aunque estaban armados con metralletas montadas en las tanquetas, y los cetmes y fusiles ametralladores en la mano, se veían bastantes tranquilos y despreocupados. El Cairo está desconocido, la habitual densa circulación de madrugada se ha tornado en autovías y calles vacías. La circulación es permitida a las personas que salen del aeropuerto o por otros motivos especiales. A las 6 de la mañana, cuando se levanta el toque de queda y se puede circular sin autorización, saldremos rumbo a Gaza, donde esperamos entrar a medio día de hoy.
Martes 27 de agosto
Viajando desde El Cairo hasta Gaza. Frustración en la península del Sinai.
Ayer, sobre las 6:30 de la mañana, partimos hacia la franja palestina de Gaza, un grupo de 10 personas, cinco hombres y cinco mujeres, para apoyar su lucha contra la ocupación y el bloqueo. Partimos poco después que se marcharan las tanquetas del control del ejército situado justo debajo de la ventana de nuestro hotel en el Cairo. El toque de queda se levanta a las 6 de la mañana y lo han alargado hasta las 9 de la noche en el Cairo. Pensábamos que nos daría tiempo entrar en Gaza antes del cierre de la frontera. Sin embargo no fue posible. Desde que llegamos al cruce del canal de Suez para atravesar el Sinaí, el paso de controles militares se convirtió en una pesadilla. Para empezar el puente que conecta la autovía de los dos lados del canal está cerrado por los militares. El cruce del canal, hay que hacerlo a través de la ciudad de Ismailia, subiendo los vehículos en un transbordador. Turísticamente hasta es bonito. En la práctica significa hacer enormes colas en espera de acceder al transbordador, y por supuesto pasar el control militar. Una vez en la Península del Sinaí, si las esperas en los controles. No nos hicieron perder los nervios, fue porque le echamos guasa a la cosa, y hacíamos chistes sobre la situación, y confraternizábamos con los saldados, que como en todos los controles. Eran chicos muy jóvenes, que debajo de los chalecos antibalas y fusiles ametralladores, estaban encantados de disfrutar de la compañía de un grupo tan variopinto como el nuestro. Estábamos confiados en llegar al paso de Rafah, antes de las cuatro de la tarde, hora en que nos dijeron, en distintos controles que cerraba este. Sin embargo, cuando llegamos al paso, poco antes de las 15:30 nos dijeron que este había cerrado a las 14:00 horas. Y es que la situación de la Rafah egipcia es distinta al resto de las ciudades en cuanto al toque de queda. En Rafah, el toque empieza a las 16’00 horas. Fue muy frustrante, no poder pasar a Gaza, después de creer que lo conseguiríamos después de pasar unos 30 controles militares a lo largo de toda la península. Nos volvimos hacia la ciudad de Arish, a unos 40 Km del paso de Rafah, para poder pasar la noche en un hotel y volver a intentar el paso, este miércoles por la mañana. El retroceso hacia Arish, volvió a ser una pesadilla de controles, con el problema añadido de que el toque de queda empezaba a las 16:00. Finalmente conseguimos llegar a Arish, ciudad con cierta proyección turística del Sinaí y donde el toque de queda también dura hasta las 9 de la noche. Sabíamos que durante el día había habido muchas manifestaciones de protesta contra el golpe de estado en Egipto, en El Cairo y en otras ciudades del país. Sabíamos, que las fuerzas imperiales amenazan con atacar en breve a otro país como Siria, que se opone a sus proyectos de control geoestratégico del mundo, y que están dispuestos a aumentar el incendio de la guerra en el Medio Oriente, alegando «causas humanitarias», que fabrican ellos mismos. Pero a pesar de todo, nuestra cena, en una plaza pública del pueblo, con medas habilitadas para comer, descansar, conversar y con juegos para los niñ@s, se parecía más a una escena idílica que a otra cosa. La gente charlaba, reía, y comerciaba en los innumerables puestos callejeros característicos del modelo árabe y Mediterráneo (excepto donde las multinacionales han arrasado el pequeño comercio). En Arish, anoche, se respiraba la tranquilidad, de cualquier pueblo del mediterráneo. Nunca me pareció más acertado el análisis revolucionario de que los gobiernos quieren la guerra pero los pueblos quieren la paz. El Cabrero lo canta bien en un fandango «los locos pidiendo guerra, los pueblos tranquilidad». Hoy esperamos estar a las 10 de la mañana en el paso de Rafah, para poder entrar en Gaza, rompiendo otra vez el bloqueo político y económico que sufre el pueblo palestino.
Miércoles 28 de Agosto
Rompemos el Bloqueo, entramos en Gaza
Hemos salido de la ciudad egipcia de al-Arish, a las 9:30 horas, con la confianza de cruzar el paso de Rafah, y entrar en Gaza. Pasamos 5 controles militares, sin tener excesivos problemas de pérdida de tiempo por comprobación de documentación o colas. Solamente en el último control antes de la frontera, tenemos un incidente al ver un soldado que una de nuestra gente había hecho fotos. Requirieron la cámara, se borraron las fotos y pudimos continuar. Una vez en la frontera, más allá del tedio de la espera de horas y horas de papeleo y burocracia, entramos en la franja de Gaza, e iniciamos el viaje hasta ciudad de Gaza, que está al norte de la franja, disfrutando de la belleza de sus playas, que podemos observar desde la carretera. Llegamos a nuestro alojamiento casi al anochecer, dos apartamentos de alquiler que compartimos las 10 personas de la brigada internacionalista, 8 somos de distintas partes del estado español, de diversas organizaciones, CCOO, CNT, PCE, IU o simplemente militantes de la Solidaridad, otro compañero es ciudadano de origen hispano de EEUU, y una compañera más es Italiana. Desde las ventanas podemos ver el Mediterráneo en su extremo más oriental, el sitio donde se acaba nuestro Mar, (amo la mar) y también podemos observar el monolito que el pueblo de Gaza levantó a la entrada del puerto, en honor a las 9 personas asesinadas por las tropas de Israel, en el asalto en aguas internacionales a la flotilla por la libertad de Gaza, en 2010.
Jueves 29 de Agosto.
El pueblo de palestina contra la guerra de agresión Siria anunciada por las potencias imperialistas.
Sobre las 6 de la mañana, la mayoría de la brigada, salimos hacia unas parcelas de tierra, donde parece que se van a realizar labores agrícolas cercana a la valla de separación de Gaza con territorio de Israel. Llegamos a una zona agrícola donde, en una casa con un patio amplio, cercano a un olivar, nos ofrecen te, nos sacan pan de Pita recién horneado para desayunar, y aceite y tomates de la misma finca. Estamos en la zona del propietario de tierra palestino más importante de la zona. La gran mayoría de campesinos palestinos tienen pequeñas parcelas, pero este hombre tiene extensiones bastante grandes, pero se queja, amargamente, igual que los pequeños campesinos, que no puede cultivar su tierra que están junto a las vallas de división, y más aún que parte de la tierra de sus antepasados han quedado en la otra parte de la valla, habiéndoselas apropiados los ocupantes de Israel.
Después del desayuno marchamos a las tierras de labor, pero comprobamos que las zonas de trabajo, donde se están recogiendo calabacines con muy buena pinta, y donde hay también sembrados melones y pepinos, están bastante lejos de la valla de separación y por tanto no corre riesgo el trabajo de los campesinos. Sin embargo, al observar como los sembrados de la zona israelí después de la valla, llegan hasta el mismo borde de esta, y de cómo además tienen un sistema potente de regadío, decidimos acercarnos a las alambradas, haciendo insumisión de la prohibición de Israel de acercamiento a la valla de separación. Una vez que llegamos a las alambradas, que protegen a la primera valla, que a su vez está separada unos 8 metros de otra segunda valla que ya da a la zona ocupada por Israel, observamos, después de estar unos cinco minutos allí, donde nos hicimos unas fotos de recuerdo, que un vehículo militar se acercaba a toda pastilla donde estábamos. Decidimos retirarnos de la alambrada paseando lentamente, para dejar de manifiesto que no huíamos presa de pánico. Cuando habíamos caminado unos metros empezaron a sonar disparos. Ya teníamos la consigna de no perder los nervios en un caso así, y seguimos retirándonos lentamente, como paseando por el campo. Sonaron muchos disparos aunque no tuvimos la percepción de que tiraran a dar. Cuando nos habíamos retirado una distancia suficiente, vimos el operativo desplegado por el ejército de Israel era de 3 carros blindados y 2 tanquetas. Luego hemos reflexionado que nuestra iniciativa fue errónea por cuanto el cabreo de los soldados luego lo pagan los campesinos o pueden indisponernos con el gobierno palestino de Hamás, que no ve con buenos ojos estas acciones.
Después de nuestro “bautismo de fuego”, hacemos un descanso en la casa de uno de los dirigentes de la Asociación de campesinos de la zona, y a continuación visitamos un Centro de atención a personas discapacitadas, del campo de refugiados de Dayr al-Balah. Este campo de refugiados tiene una extensión de 1 Km cuadrado, donde viven más de 60.000 personas, que fueron expulsados o huyeron del territorio que ocupó la entidad sionista de Israel en 1.948. Desde entonces viven allí, con el estatuto de refugiados, esperando la vuelta a su tierra, en un campo que ya se convertido en una pequeña ciudad.
Todavía antes de comer, regresamos a ciudad de Gaza, donde tenemos una reunión con dos portavoces del gobierno de Gaza. En ella, no explican su análisis de la situación por la que atraviesa Gaza. Se quejan que, desde que se dio el golpe de estado en Egipto, el cierre de la frontera de Rafah, ha sido casi total, implicando además la destrucción de los túneles que se viene usando para romper el bloqueo. Explica que no están de acuerdo en que se destituya a un presidente elegido democráticamente y que aunque Mursi no cumplió su palabra de abrir totalmente la frontera de Rafah, si es cierto que hay flexibilizado el paso de personas y mercancías. El cierre de frontera actual implica que no pueden importar material de construcción, Gasoil y un número importante de medicinas. Es más, a pesar de que sabían que una brigada de solidaridad internacionalista quería entrar en Gaza, y ellos habían dado los permisos pertinentes en lo que respecta a la entrada en Gaza, tenían la absoluta certeza de que el gobierno egipcio no nos iba dejar de entrar. Hemos sido los primeros extranjeros en lograr entrar en Gaza desde el golpe de estado en Egipto.
En el debate posterior que tenemos, sacamos a colación la amenaza de agresión militar por parte de las grandes potencias imperialistas, a Siria, preguntando por la posición de Hamás en el conflicto. La respuesta es que sin lugar a dudas, Hamás está en contra del ataque a Siria, y que su posición de querer ser neutral en el conflicto interno de Siria no quiere decir, que ante una agresión imperialista a un estado soberano árabe, ellos no estén de lado de sus hermanos y del gobierno legal de Siria. Además consideran que una guerra, o un empeoramiento de la situación en Siria, traerá como consecuencia, y lo saben por experiencia, nuevas agresiones del sionismo hacia los palestinos, como ha ocurrido siempre que el mundo ha estado mirando para otro lado. Insisten en la necesidad de romper el bloqueo, ya que la apertura o el cierre de la frontera, significa la vida o la muerte para Gaza. El pueblo palestino no quiere ser una causa humanitaria, sino una causa política, es decir un pueblo con el derecho a ser reconocido como estado con todas sus consecuencias en la legislación internacional.
Todavía al atardecer, visitamos a dos familias palestinas en la zona de Bait Lahiya, frontera norte de la franja de Gaza con el territorio de la entidad sionista de Israel.
En la primera visitamos a uno de los presos recientemente liberados por Israel como parte de las condiciones para el proceso de dialogo iniciado con la autoridad palestina. Se trata de Ibrahim Barud, un hombre palestino de 50 años, que entró en la cárcel con 23 años y que por tanto ha pasado 27 años de su vida preso de Israel. Lo que destaca como peor de su cautiverio es el haber estado completamente incomunicado de su familia, que durante los primeros 15 años de su cautiverio no tuvo permiso para visitarlo. Después de Ibrahim nos habla su madre, una mujer mayor que irradia una energía arrolladora, que lidera el movimiento de madres de presos políticos de Israel, que realiza concentraciones semanales todos los lunes exigiendo la libertad de sus hijos, y que condenó la actitud y la actuación de Israel como un estado terrorista.
La segunda visita es la familia Higazi, cuya casa fue bombardeada en el ataque de Israel de Noviembre pasado. Una bomba cayó en el salón de la casa, donde tuvimos la reunión, ya reconstruido, y en la explosión murió el padre de la familia, de 43 años, y dos de los hijos de 4 años y 1’5 años respectivamente. La madre y otra hermana, que estuvieron presentes en la reunión, también fueron heridas gravemente, aunque se están recuperando lentamente de sus lesiones, aunque ambas han quedado discapacitadas. La Asociación Unadikum pretende llevar el caso de esta familia y el de otras varias palestinas al tribunal de derechos humanos para que se condene a Israel. En la reunión, donde además estuvo uno de los hermanos mayores que quedaron ilesos en el ataque y que hace la función ahora de padre de familia, esta familia nos manifestó su deseo de vivir en paz, rechazando cualquier odio hacia Israel, y manifestando su opción de no participar de ningún movimiento o actividad política. Sólo quieren que los dejen vivir tranquilos en su tierra.
Viernes, 30 de Agosto.
Tierra vida, tierra muerte
Esta mañana, de madrugada, a las 5:30 horas, el grupo de 10 internacionalistas, que participamos en el viaje organizado por la Asociación UNADIKUM, hemos viajado hacia la zona de Dayr al-Balah, situada a medio camino entre Rafah y ciudad de Gaza. Ibamos a realizar la primera acción de protección de trabajo de los campesinos palestinos en la zona pegada a la alambrada que separa el territorio de la franja de Gaza, del territorio ocupado por Israel. La acción consistía en servir de tapón, aquí es correcta la expresión escudo humano, entre las patrullas israelíes que están al otro lado de la alambrada y los campesinos que iban a trabajar. Estos iban a preparar una parcela de unos 300 metros cuadrados, para poder ararla y sembrarla en Octubre con el comienzo de las lluvias. Esta parcela propiedad de un campesino, llevaba 10 años sin poderse cultivar ya que se encuentra a algo más de 50 metros de la valla de separación y las patrullas israelíes no permiten el trabajo en esas tierras. Este pasado invierno se pudo sembrar y recoger por primera vez, gracias a la presencia de internacionalistas que protegen el trabajo de los campesinos. Cuando estos no están, los soldados disparan a los palestinos, y durante los meses de Octubre y Noviembre suelen haber heridos y muertos. Esta mañana el campesino y siete de sus hijos, de entre 8 y 24 años, han empezado, a destajo, a allanar la parcela y a abonarla, protegidos por la fila de 10 brigadistas que se situaban entre ellos y la valla. Las patrullas israelíes han tardado, en torno a 10 minutos en acudir a la zona donde se ha empezado a trabajar. Han estado efectuando disparos, intentando provocar la huída de los campesinos y de la brigada internacional. La gente no ha hecho caso de los disparos, en la confianza de que estos eran de amendrantamiento y que no iban a tirar a dar, justamente por nuestra presencia que identificamos con un peto amarillo de UNADIKUM. La tarea empezó a las 7:30 horas y prácticamente estaba acabada antes de las 9:30 horas. Cuando estábamos finalizando, empezaron a dispara botes de humo, con gas pimienta, (de los que Israel ha vendido en gran cantidad a los gobiernos griegos y egipcios para disolver manifestaciones) como medio más efectivo de obligarnos a dejar el trabajo, pero lo hemos dejado con gusto porque este ya había concluido. Con mucho gusto y satisfacción, porque hemos colaborado en transformar una tierra de guerra y de muerte, una zona de exclusión y odio en una tierra de vida, preparada para ser sembrada en invierno, y que dará sus frutos en primavera. Esta tierra siempre ha dado vida, antes de que hubiera vallas de división, incluso antes que se escribieran la Biblia. Ha sido hermoso, y una brigadista, en un momento determinado no pudo aguantar lágrima de emoción al ver el ahínco con que los niños de 8 y 10 años ayudaban a sus hermanos y a su padre, con el azadón y la pala.
Sábado, 31 de Agosto.
Abonando la tierra con gas pimienta
A las 5 de esta madrugada nos hemos puesto en marcha para realizar otra acción de recuperar tierra baldía por la guerra, por tierra para la vida y la paz. Hemos llegado con la familia de campesinos a la zona llamada Khuza’a, muy cerca de la parcela donde estuvimos ayer. A las 7 de la mañana, los campesinos han empezado a abonar la tierra esparciendo unos sacos que han traído en un carro tirado por burro. Nosotras hemos formado la barrera de protección y justo a las 7:10 horas sonaba el primer disparo de las patrullas israelíes. Aunque volvemos a tener la confianza de que no disparan a dar, siempre resulta un tanto intranquilizador escuchar los disparos. El hecho real es que ayer mismo, mientras a nosotras nos intimidaban, a un campesino que pretendía hacer lo mismo, cultivar su tierra, pero sin la posibilidad de tener la protección de internacionales, recibió un tiro en una pierna. Este herido lo visitaremos después de acabar la tarea en la parcela. Una vez esparcido el abono, los campesinos tenían que remover la tierra de toda la parcela para mezclar, y de paso seguir allanando y destripando terrones de tierra. La soldada israelí, después de varios tiros han recurrido a lanzar bombas de gas pimienta. Ni estábamos seguras de si ello nos impediría realizar el trabajo por la dificultad y el escozor del gas. Sin embargo después de la primera bomba, y con el viento de poniente que corría, sólo teníamos, que, primero evitar que nos cayera encima, lo cual es fácil, y segundo rodear la bomba en dirección contraria al viento, y luego volver a ponernos en formación. Los campesinos hacían lo mismo mientras seguían trabajando. Han tirado
bastantes bombas de humo, pero con el único resultado de que volvemos a casa con un buen número de bombas ya vacías, que hemos recogido como souvenirs, para llevarnos por gentileza del ejército sionista.
Cuando vieron que el tema no les resultaba, volvieron a tiros aislados para que no nos relajáramos. Finalmente hemos concluido el trabajo sobre las 9:00 horas, esperando que después de las primeras lluvias, podamos arar la tierra, sembrar y recoger por fin el trigo en primavera. Para ganarse el pan, con el sudor de su trabajo, estos campesinos tendrán que arriesgar su vida, varias veces más antes de culminar la cosecha.
Por la tarde, realizamos dos visitas a familias afectadas por el bloqueo y las agresiones de Israel. La primera es la visita a la casa de un matrimonio joven, la familia Tafish en la localidad de Hanin, que el pasado mes de Noviembre perdió una hija con menos de un año, la primera y única hija que tenían. El padre también resultó herido, y ha quedado invalido con incapacidad absoluta. Al lado de la casa, vemos el cráter que hizo la bomba de media tonelada lanzada por un F16. Aunque la bomba no cayó sobre la casa, las tierras y rocas que desplazó la explosión si cayeron sobre ésta, destrozando el techo del dormitorio y aplastando a la niña que dormía en la cuna, que murió pocas horas después en el hospital e hiriendo al padre.
La segunda visita es a la casa de una familia de pescadores, que nos explican las dificultades económicas que están pasando porque las patrulleras de Israel, les impiden faenar. Nos cuentan que en los últimos 8 meses, la ya muy reducida flota pesquera de Gaza, ha sufrido unos 1.000 ataques de las patrulleras sionistas, deteniendo además a más de 60 pescadores y habiendo herido a unos 55 de ellos. La casa donde tenemos la reunión se ve muy pobre y superpoblada por niños y niñas de entre 1 y 12 años. Nos cuentan que prácticamente se alimentan de pan y te, y que su suerte cambiaría si los dejaran de faenar en el radio de 20 millas, y no de las 2 en la que prácticamente están pescando por imposición del gobierno israelí.
Domingo 1 de Septiembre.
Situación de colapso por el bloqueo
Aunque estamos pendientes de organizar una salida en barco pesquero, y ésta no se ha concretado. Nos organizan una serie de reuniones con Instituciones y Asociaciones.
Primero nos recibe el Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Hamás. Nos explica que los contactos con el gobierno egipcio están rotos, y rechazan el golpe de Estado efectuado por el ejército egipcio. Con respecto a la falta de unidad de las fracciones políticas palestinas, dicen que saben que ello supone una gran debilidad para el pueblo y están perseverando en alcanzar un acuerdo con Fatah. También rechazan la intervención militar del imperialismo, anunciada en Siria y nos pide que apoyemos la campaña BDS, de boicot a los productos de Israel y el boicot a las relaciones deportivas, culturales o académicas con Israel, como forma de lucha pacífica que los obligue a aceptar la legalidad internacional.
La segunda visita es a la Asociación de Mujeres Palestinas para el Desarrollo (PDWSA). En el edificio donde tenemos la reunión sucede un incidente que dice mucho de cómo es la gente en Gaza. Entramos en la Asociación, decimos que venimos a una reunión, y nos hacen pasar a una sala. Cuando estamos acomodados, una mujer nos pide que aguardemos un momento que viene la directora de la Asociación. Nos traen te, para todas, y cuando llega la Directora nos da la bienvenida y nos pide disculpas porque “estamos bajo ocupación” y porque además no habíamos advertido de nuestra visita. Lógicamente, el coordinador de la entrevista, entiende que falla algo, porque la visita estaba anunciada y nos estaban esperando. Entonces nos damos cuenta, que nos hemos metido en una Asociación de mujeres distinta, una planta más abajo de donde íbamos. Cuando llegamos a la Asociación donde íbamos, la directora de esta, Mariam Abu-Daqa, que no lleva pañuelo, al contrario de la casi la totalidad de mujeres en Gaza, nos explica el trabajo de la Asociación, que consiste en la reinserción social de ex_presas políticas en Israel. Ella misma fue prisionera en Israel a la edad de 15 años, y después de su liberación fue expulsada a Jordania, desde donde volvió clandestinamente a Palestina, después de 30 años de de exilio. Previamente, nos había manifestado también su oposición al ataque anunciado a Siria por las potencias imperialistas, a pesar de que no simpatizan con el presidente Sirio. Nos informan que ahora mismo solo hay 6 mujeres presas políticas en Israel, pero hay muchas ex_presas, que necesitan apoyo. Entraron muy jóvenes en la cárcel, y luego, cuando salieron de ésta, por la rigidez de la moral musulmana, o habían perdido a sus maridos, o ya no podían casarse. A través de la cooperación, del trabajo en talleres de artesanía, les ayudan a sobrevivir económicamente. Pero sobre todo, están trabajando para que las mujeres cuenten sus recuerdos de la cárcel y se pueda elaborar un libro que cuente sus vidas, su lucha contra la ocupación, y sus vivencias carcelarias. De estas historias ya tienen acabadas 32. Pero también tienen talleres de formación para mujeres jóvenes con idea de cualificarlas profesionalmente y de formar mujeres líderes. Ellas también han impulsado la celebración de concentraciones, todos los lunes, pidiendo la liberación de los presos políticos, mas de 6.000, actualmente, a la que nos invita a que asistamos.
La tercera visita es la otra Asociación de Mujeres Palestinas por la igualdad. Esta Asociación es de carácter más generalista y que tienen una 7.000 mujeres adscritas. Situación como problemas fundamentales de las mujeres, la pobreza y la violencia. Es interesante señalar que analizan, que la violencia que sufre la mujer en Palestina, tiene cuatro orígenes: 1º la ocupación; 2º la Sociedad, 3º los hombres y 4º la cultura. Nos hablan también de la poca presencia de mujeres en el mundo laboral, algo más de 13% y de la desigualdad que sufren con respecto a los hombres en su trabajo, con salarios más bajos que éstos.
Creen que con el gobierno de Hamás ha habido un fuerte retroceso de los derechos de la mujer. La sociedad musulmana está controlada por hombres y Hamás ha radicalizado esta situación, legislando en medidas que refuerzan la invisibilidad de las mujeres, como la segregación de la enseñanza de niños y niñas, o la obligatoriedad legal de llevar velos en cualquier institución oficial. A la presión social que ya sufren las mujeres, han añadido la presión legal. También la represiva moral sexual, implica que las mujeres y hombres no puedan tener relaciones fuera del matrimonio y que por lo tanto no exista lo que aquí llamamos noviazgo, que la mayoría de los matrimonios sean concertados, y que no esté mal visto socialmente, ni casi perseguido jurídicamente, los asesinatos de honor por el cual, los propios familiares matan a las mujeres por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.
La cuarta visita es a la UAWC, algo así como Unión de Trabajadores de la Agricultura, donde su Secretario General, Mohammed al-Bakri, nos vuelve a explicar los problemas de campesinos y pescadores con la ocupación de Israel. Insiste sobre todo en el problema del agua. Las bolsas de agua subterráneas están siendo esquilmadas por los israelíes, de forma que donde debería desaguar el agua dulce en el mar, en realidad está entrando agua salada, por lo que ésta es cada vez más salobre en la franja de Gaza, algo que hemos podido comprobar esta delegación, ya que lavarse los dientes o ducharse en nuestro apartamento es algo insufrible, por lo salado del agua, que además está bastante contaminada, por las dificultades en la depuración. La posición de esta organización con respecto al gobierno de Hamás es bastante explícita, cuando señala que los palestinos de Gaza sufren una doble ocupación, la de los sionistas y la del gobierno de Hamás.
La quinta visita, con la que acabamos el día, es con la dirección de varios sindicatos de trabajadores. También los sindicatos manifiestan su descontento y oposición al gobierno de Hamás, que recorta los derechos sociales e individuales. Tenemos poca oportunidad de profundizar en los problemas concretos de los trabajadores en Gaza, más allá de las grandes cifras, como la de que el paro alcanza el 45%, y de que el 80% de la población depende de las ayudas para refugiados de Naciones Unidas, ya que la mayoría de habitantes en Gaza, tienen el estatuto de refugiados, porque fueron expulsados ilegalmente de sus casa y de sus tierras, ahora ocupadas por Israel. Le trasladamos nuestro análisis de que en España, tenemos también una especie de Hamás gobernando, que también recorta derechos sociales, individuales, salarios y prestaciones sociales y quedamos en mantener un nivel de información entre la gente de CCOO con ellos.
El Sábado por la tarde, también tuvimos una reunión con la dirección del Frente Popular de Liberación de Palestina. Lo más destacable de la reunión es que ellos no califican como golpe de estado la destitución de Mursi en Egipto, y están en la teoría de que el ejército ha obedecido el mandato del pueblo en la calle de destituir al gobierno. Por otra parte, nos explican que defienden un estado único y democrático en Palestina, donde puedan convivir distintas razas y religiones con los mismo derechos.
Lunes, 2 de Septiembre.
Hoy teníamos previsto salir a faenar en un barco de pesca palestino. La acción directa a realizar sería nuevamente hacer insumisión de la imposición del gobierno sionista de Israel, de limitar la salida de los barcos de pesca a solo tres millas de la costa. Los acuerdos de paz de Oslo acordaron que el límite serían 12 millas, pero de manera unilateral se les impone a los palestinos el límite de 3 millas, que ni siquiera pueden agotar, ya que le empiezan a disparar en cuanto se acercan a ese límite. La presencia de internacionalistas en los barcos permiten que los barcos dispongan de más margen de maniobra, ya que con los campesinos, el ejército israelí, tiene cuidado de que no trascienda a la opinión pública mundial el trato que dan a los palestinos.
Sin embargo, a pesar de que teníamos organizada la salida, ésta no se ha podido realizar por la simple razón de que no había gasoil para los motores del barco. La política de destrucción de los túneles de acceso a Egipto por Rafah, por parte del ejército de egipcio, está impidiendo la entrada de combustible en la franja. Al pueblo palestino no le importaría que se cerraran todos los túneles si la frontera de Rafah permitiera el paso de mercancías y personas, como en cualquier frontera. La falta de combustible está tornando la situación angustiosa. La pesca, el transporte, la energía eléctrica, todo depende de la entrada de combustible en la Franja. Los cálculos que hay es que la reserva de agua se puede agotar en 10 días, si no hay combustible, ya que el agua se extrae de los pozos freáticos con motores que necesitan también combustible.
Ante la imposibilidad de realizar la salida en el barco pesquero, hemos asistido a la concentración a favor de que sean liberados los más de 6.000 presos políticos palestinos encarcelados por Israel. A la concentración a la que hemos llevado una pequeña pancarta pidiendo la libertad de los presos, han asistido muchas mujeres, madres y esposas de los presos y también ex_presos, que han pasado muchos de ellos períodos de más de 20 años en las cárceles de Israel. Aquí si hay una amplia unidad de los palestinos. Ex_presos de las distintas tendencias políticas, y familiares de presos, protestan y trabajan juntos por la libertad de su gente y por mejorar sus condiciones de vida en la prisión.
Martes 3 de Septiembre
Incidentes en el Sinai
Hemos salido temprano de Ciudad de Gaza, con dirección a Rafah, con la intención de hacer, previo al cruce de frontera, un par de visitas en Rafah. La primera de ellas es a la zona de túneles que cruzan la frontera y que el nuevo gobierno egipcio quiere eliminar. Visitamos dos de ellos, en los que se pasan mercancías de diverso tipo. Los túneles, que suelen tener una gran actividad en días laborales, estaban parados, lo que nos pone de manifiesto la paralización real de estos. La segunda visita es al destruido aeropuerto de Gaza. España tiene una vinculación especial con este aeropuerto. Se inauguró en 24 de noviembre de 1998, y el vuelo inaugural fue la llegada de un Hércules español con ayuda humanitaria. España, aportó 25 millones de €, de los 38 que costó su construcción. El 4 de diciembre de 2001, el ejército del gobierno sionista de Israel, lo bombardeó y destruyó. En 2005, se volvió a reconstruir, también con la aportación de más de 80 millones de € del gobierno español. El ejército de Israel, volvió a destruirlo en la Operación Plomo Fundido de finales de 2008 y principios de 2009. El estado español nunca ha denunciado, ni puesto querella internacional alguna contra estas acciones del gobierno de Israel. Los restos del aeropuerto, son ruinas fantasmagóricas de lo que fueron sus edificios, y donde estuvieron las pistas hemos vistos camellos pastando y a un campesino circulando con su carro tirado por un burro. Este aeropuerto es quizás el símbolo más potente de que Israel no va a permitir nunca, motu propio, que pueda existir un estado palestino, y de la hipocresía internacional, que va a permitir a Israel todo tipo de desmanes, aunque los repruebe formalmente. El pueblo palestino debe de seguir pagando la mala conciencia de los países europeos, por la represión del pueblo judío en estos países.
El cruce de fronteras, se hace, dentro del tedio que suponen las esperas, relativamente bien. Entramos en la parte palestina a las 10:30, y salimos por la parte egipcia a las 14:30. Pensábamos que el cruce del Sinaí sería problemático, sobre todo en la parte de Rafah egipcio. La realidad ha desbordado todas nuestras previsiones. El primer problema lo tenemos con los taxistas locales del Rafah egipcio. Se niegan y forman una especie de barrera, ante la furgoneta de 10 plazas que ha venido a recogernos desde El Cairo. Exigen que se les contrate a ellos. Después de momentos fuertes de tensión, porque el toque de queda empieza en Rafah a las 16:00 y tenemos mucha prisa, acceden a permitir que nos marchemos con el vehículo que hemos contratado. Tanto unos vehículos como otros son totalmente privados, sin que haya ningun tipo de regulación al respecto. El segundo incidente mucho más grave, es que apenas arrancar, a unos 200 metros nos topamos con una manifestación, de unas trescientas personas, la mayoría jóvenes, que se manifiestan contra el gobierno militar, y que quieren impedir el paso de cualquier vehículo. Cuando llegan a la altura de nuestro vehículo empiezan a golpearlo a zandarearlo y a tiranos piedras. La situación se controla porque un grupo importante de los manifestantes, llaman a la calma a los demás, y nos abren paso. El balance, además del susto es que el cristal trasero queda totalmente destruido y el delantero dañado. Luego nos llega la información aún no contrastada, que unidades del ejército egipcio han atacado a grupos de salafistas y han matado a 4 de ellos. Más adelante, después de pasar la zona de al-Arish, nos encontramos con otra manifestación que evitamos utilizando un desvío. El pueblo egipcio se halla profundamente dividido entre los partidarios del anterior gobierno derrocado y los del nuevo gobierno. Atravesamos tres controles militares, donde nos piden pasaportes y en uno de ellos nos registran todas las maletas. En un descanso en que paramos para comer, ya sobre las 7 de la tarde, viene la policía secreta a interrogarnos sobre nuestro viaje, y por el hecho de que llevemos el cristal de la furgoneta roto. Finalmente deciden, porque consideran que es peligroso ya que se ha hecho de noche, darnos escolta hasta el embarque de la ciudad de Ismailia, para atravesar el canal de Suez, ya que el puente sigue cerrado al tráfico. La escolta resulta providencial, ya que nos evita las caravanas de coches y camiones que forzosamente tienen que pasar por el embarcadero. A partir de Ismailia, el viaje resulta tranquilo, aceptando como tal el sistema de conducción egipcio, donde todo está permitido, y llegamos a El Cairo, sobre las 22:30, poco antes de que empiece el toque de queda, que ha sido retrasado hasta las 23:00 horas. Esperamos ya un retorno tranquilo desde el Cairo a España, nos traemos una extraordinaria impresión de la mayoría de l@s compañer@s con la que hemos compartido el viaje, y volvemos con experiencias y vivencias que nos permiten conocer mejor la complejidad de los conflictos y el ánimo de seguir luchando por la igualdad y contra todas las opresiones, en los distintos frentes de lucha en los que podemos intervenir.







