Victoria de la izquierda en la primera vuelta electoral del pasado 17 de noviembre

Chile, unidad para avanzar

El sistema electoral chileno fue diseñado por la dictadura de Pinochet, con múltiples medidas para evitar que las fuerzas de izquierda lleguen al gobierno.
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De izda. a dcha. Karol Cariola, Daniel Núñez y Camila Vallejo, nuevos diputados comunistas chilenos | Foto: Javiera Olivares / diarioreddigital.cl

El pasado 17 de noviembre se efectuaron elecciones presidenciales y legislativas en Chile. Las principales candidatas eran Michelle Bachelet (1951, médica, ex presidenta de Chile entre 2006 y 2010) por la alianza Nueva Mayoría, de la que forma parte el Partido Comunista de Chile, y Evelyn Matthei (1953, economista, ex ministra de Trabajo del actual presidente Sebastián Piñera) por la derecha.

El sistema electoral chileno fue diseñado por la dictadura de Pinochet, con múltiples medidas para evitar que las fuerzas de izquierda lleguen al gobierno, y con múltiples “trampas” constitucionales para el caso de que lograran desbordar los diques contenedores de la participación social y popular. Por ello el Partido Comunista de Chile efectuó una alianza basada en un programa electoral que prevé entre otras cosas el cambio constitucional para democratizar las instituciones legislativas chilenas. El resultado fue la alianza Nueva Mayoría con la cabeza electoral de Michelle Bachelet. La desastrosa gestión de la derecha de Piñera abrió camino a los arrolladores resultados, ya que Bachelet quedó a un escaso porcentaje de lograr la mayoría absoluta.

El resultado presidencial se dirime el 15 de diciembre, y todo hace vaticinar el triunfo de la candidata de Nueva Mayoría, aunque nadie quiere echar las campanas al vuelo. Por eso el PC Chileno no quiere hablar aún si entrar o no en el gobierno, dicen que primero hay que ganar la presidencia, recién el 16 de diciembre, y llegado el caso, se hablará con Bachelet para ver si se anima a tener ministros comunistas.

Para despejar dudas e inquietudes, Camila Vallejo, la casi legendaria dirigente estudiantil y de la Juventud Comunista ha dicho que “se ha tratado de instalar a través de los medios de comunicación (…) que hay que empezar a bajar las expectativas porque lo que hemos planteado en el programa no se puede cumplir. Nosotros creemos que sí se puede cumplir. Todas las propuestas programáticas en cuatro años, pueden materializarse dado el actual escenario y depende mucho de nuestra organización y perseverancia tanto en el Parlamento como en las calles. (…) Es nuestra misión y nosotros como Partido entendemos que el programa de la Nueva Mayoría es el piso y nuestro techo es mucho mayor”.

Es decir, con o sin gobierno, la militancia comunista chilena redobla su trabajo en las calles, en las barriadas populares, retomando con fuerza la idea de que hay que abrir las grandes alamedas, tal como decía Salvador Allende. No es casual que entre las incorporaciones a la bancada de diputados comunistas estén dos jóvenes dirigentes con gran presencia en las luchas juveniles, como Camila Vallejo y Karol Cariola.

Tampoco es casual que medios como ABC y El País (ambos de España) hayan titulado casi al unísono que Vallejo pasa de “rebelde a diputada”. Eso quisieran los voceros del sistema capitalista, que los dirigentes sociales sean “fagocitados” por la institucionalidad burguesa, y están acostumbrados a que por estos europeos lares así sea muchas veces, sólo que en Chile cada comunista que entra a las instituciones sigue manteniendo en alto su rebeldía y priorizando su enlace con el pueblo, en la lucha por la justicia social.

Los comunistas en el Parlamento chileno pasan de tres a seis. Importante, pero sólo un paso más en el proceso de acumulación dialéctica de fuerzas sociales, sindicales, institucionales en pos de un cambio profundo. Por ello, el periódico El Siglo de Chile, en su editorial del 28 de noviembre pasado plantea lo siguiente “Doble mérito y doble característica del programa de la Nueva Mayoría: justicia social, “reparación”, a partir de un mandato claro (…) ; del otro,  dinamismo, que no es lo mismo que “gradualismo”, al plantearse como alternativa de hoy no tan sólo “lo posible” sino, esencialmente, aquello que asegure una continuidad que cada vez más profundice la justicia social y el necesario “humanismo” como características centrales de nuestra sociedad”.

El Partido Comunista de Chile continúa construyendo la unidad, mientras camina en la dirección del cambio de estructuras sociales, políticas, económicas, en definitiva de la Revolución.

Comunicador, experto en política latinoamericana

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