Con el PP no hay «luz» para la mayoría social

Lleva el gobierno de Mariano Rajoy meses intentando vender a la población española que la cosa va bien, que “hay luz al final de túnel” nos ha dicho y que los esfuerzos realizados hasta ahora están dando sus frutos. Estos esfuerzos a los que se refiere el presidente del gobierno los han hecho la mayoría social trabajadora y no las clases altas, sus amigos, la clase que él defiende y representa no se han visto afectados por las llamadas reformas, en todo caso han estado y se están beneficiando de la crisis. En esta campaña de marketing están implicados la monarquía, los empresarios y los banqueros que se desgañitan repitiendo como papagayos el mensaje de la buena nueva, asiéndose a micro milésimas de mejora en unos datos económicos que en el mejor de los casos nos dicen que estamos estancados, que no andamos. Y así lo perciben los ciudadanos que en una tras otra de las encuestas, en las que más del 75% de los encuestados dicen que no perciben tal mejoría y que la cosa en el año que empieza va a peor, dan un varapalo a los poderes económico, político y mediático implicados.

Este gobierno lleva camino de cometer los mismos errores de “percepción voluntaria de la realidad” que el anterior. Si aquel negó la crisis y nos hablaba de brotes verdes, éste niega la realidad y nos habla de una hipotética recuperación que sólo perciben lo que más tienen, esa minoría social privilegiada que vive y siempre ha vivido al amparo del poder.

En la crisis de los 90 existió un debate sobre esta realidad, sobre la macro economía y la micro economía. Ahora estamos en una situación parecida: no se habla de la micro, es decir, de lo que afecta a las familias y a los trabajadores, ya no salen los pobres en el telediarios como al principio de la crisis, se habla de cifras mil billonarias y de situaciones alejadas años luz de la de la clase trabajadora. Es necesario que se introduzca en el relato de la situación actual, la micro economía, para ir desmontando la campaña del poder. Campaña que tiene un objetivo claro: narcotizar a la sociedad española con un cuento futuro cuyo relato cae sobre sus espaldas y riñones.

Culmina con el 2013 el quinto año de la crisis y la clase trabajadora y la mayoría social de este país ha sufrido los mayores recortes en derechos de la democracia. Con la excusa de la crisis, la derecha política y económica que representa al neo liberalismo y al social liberalismo nos han hecho retroceder más de 30 años en la situación económica y social. Hoy la juventud se encuentra luchando por los mismos derechos y libertades que las generaciones anteriores.

En el quinto años de la crisis las personas en situación de desempleo registradas en el INEM no disminuyen por haber encontrado un empleo. Han tirado la toalla de esperar en las “colas del paro”, han dejado de confiar en la recuperación, otros muchos han huido de España, mayoritariamente la juventud al igual que hicieron sus abuelos y bisabuelos. Sumado a éstos, los efectos de desempleo se acrecientan, aumenta la pobreza -se estima que un 30% de población española está en riesgo de sufrirla-, se empeoran las condiciones de las personas sin empleo recortando las prestaciones sociales.

Y esta situación afecta a la recaudación de la Seguridad Social. Es un problema de ingresos, puesto que los gobiernos de la crisis, el PSOE primero y el PP después, no acometen la reforma fiscal necesaria, pagando más el que más tiene, para que la crisis no la paguen los de siempre: la mayoría social trabajadora. La destrucción de empleo y la alta tasa de paro, así como la bajada de salarios en el sector público y en el privado han reducido la recaudación en el IRPF. La deuda aumenta unos 10.000 millones al mes, de la que pagamos 105 millones diarios, al cabo del año casi a un billón de euros, 100.000 millones por encima de 2012, mientras la banca española gana dinero financiando la deuda española y cerrando el grifo del crédito a las empresas y familias.

Uno de los ejes de la campaña de marketing es que las exportaciones van en buen rumbo y la verdad es que no tuvieron más de dos meses buenos en la primavera pasada tras los que se estancó la situación por la apreciación del euro.

Son reformas ideológicas aplicadas con la excusa de la crisis, no es una política errática ni chapucera siquiera desde el punto de vista del neoliberalismo, más allá de alguna metedura de pata, es la lucha entre los distintos poderes, entre elementos del propio capitalismo. Un ejemplo de ello ha sido la “fallida” subida de la luz, en la que al final el gobierno ha subido la luz en el porcentaje que ellos querían, situando a las empresas como los “malos” de la película y al PP como aquel que mira por los intereses de los ciudadanos. Esta táctica ha servido para que la sociedad no proteste por la subida última de la electricidad.

Con estas políticas no hay “luz” para la sociedad española, no hay posibilidad de recuperación en el marco de la políticas de la UE y la aplicación de los recortes auspiciados por la Troika. Son necesarias políticas radicalmente opuestas, políticas alternativas para la generación de empleo, una política fiscal justa y retributiva, una banca pública, un sistema de protección social suficiente, una acción en defensa de lo público y la recuperación para lo público de la sanidad y la educación, la nacionalización de los sectores estratégicos, la eliminación de la precariedad y la pobreza, la recuperación y ampliación de la libertades y derechos y la recuperación del poder adquisitivo de la mayoría social, que con la regresión de las reformas laborales mejoren las condiciones de vida de la población española, entre otras propuestas.

Hoy, la movilización es un “arma cargada de futuro”- que decía Gabriel Celaya de la Cultura-, entre otras la Marcha unitaria por la Dignidad que llegará a Madrid el 22 de marzo es un paso más, en el proceso de cambio y del proceso de ir constituyendo un nuevo futuro frente al que nos tienen diseñado desde los despachos de la instituciones financieras. El 2014 es el “año de la recuperación” de nuestras libertades, avisados están.

ETIQUETAS: