Aconsejo Cuba a aquellos que todavía sueñan que otro mundo es posible

Cuba, otro sistema es posible. Una reflexión sobre la experiencia

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Desde siempre soñé con viajar a Cuba. Durante años leí libros acerca de la historia, la sociedad y la política del país soñado. Todavía sé demasiado poco sobre Cuba. Ésa era la razón verdadera que hizo que deseara visitarla, para conseguir mis propias impresiones y aprender más sobre la realidad cubana.

Ahora me dedico a pensar en aquella ocasión que tuve de experimentar la atmósfera fascinadora de ese país. Debe ser uno de los más hermosos lugares del mundo. La hermosura entendida no tan solo por la visualización del paisaje sino por la experiencia del lugar, su cultura y su pueblo. Su música embriaga a cada paso y su pueblo te acoge en una serenidad completa con su pureza, su autenticidad y su benevolencia.

A aquellos que desean el cambio les aconsejo el pueblo cubano. A aquellos que todavía sueñan que otro mundo es posible o aquellos que nos levantamos cada día preguntándonos el porqué de todo lo que nos rodea, les aconsejo envolverse en su pueblo, en sus costumbres, en su música, en sus vivencias… Porque sólo así podremos saber cuánto hay de verdad en todas nuestras creencias. Porque sólo así sabremos que el mal no está en lo ajeno, sino en nosotros mismos. Que un pueblo es capaz de crear otro mundo. Un mundo paralelo que escapa de la catástrofe y la degradación humana. Porque fuera de la ambición, el materialismo, la codicia y la avaricia se halla ese algo inexplicable que te hace alcanzar el cielo. Sin competencias, sin prejuicios, sin apariencias, creando la serenidad que el ser humano necesita para su digna existencia.

Cuba te proporciona una sensación imposible de alcanzar, con apariencia lejana y casi inexistente. Te hace sentirte libre de todo control humano, te hace querer y sentir las más bellas sensaciones jamás florecidas, porque Cuba te desencadena de la ruina y la miseria con la que nos arropa nuestro sistema.

Es humano crear juicios de lo ajeno pero debemos de saber que un juicio no es la representación de la realidad. El juicio no es más que una construcción de pensamiento condicionada por la manipulación de nuestros medios informativos, los cuales están sometidos al sistema. Un sistema que nos hace creer una realidad construida por los intereses de todos y cada uno de los que nos gobiernan.

Debemos ir más allá del juicio. Debemos ser objetivos y críticos y considerar a los países por lo que son, no por lo que nos hacen creer. De esta manera podremos concluir que nuestro país está formado por la más putrefacta basura política. Recuerden que el reconocimiento propio de lo negativo, y de los errores, es el gran paso hacia la mejora. Es hora de empezar a encaminarnos hacia un único propósito para lograr una nueva organización político-económica. Si no tenemos voluntad ni sacrificio no tendremos resultados. Si no tenemos capacidad de elegir nunca seremos libres, porque siempre actuaremos como títeres del más salvaje capitalismo.

No sigamos cayendo en el error de menospreciar países ajenos tan solo porque creamos que malviven, solo porque no pueden aspirar a comprarse un coche, una casa o el jersey que está de moda. Malvivir no es el impedimento a adquirir bienes materiales. Malvivir es la incapacidad de vivir, es no disfrutar de la vida y dejar que pase. Malvivir es el desengaño, es la pérdida de ilusión, es la tristeza y el tormento. Un cúmulo de sentimientos con los que nosotros convivimos día tras día, sin darnos cuenta de que la vida pasa y que la muerte no entiende de estatus sociales.

Dejemos de construir argumentos con sandeces como hacen nuestros políticos. No juzguemos inútilmente a los países porque no tengan bastante dinero para renovar las fachadas de los edificios de sus ciudades. No nos alarmemos porque la televisión informe de casos de cólera en La Habana. No dictaminemos a nadie si nosotros no encontramos la solución para nuestros propios problemas. Porque en el Estado Español nos roban nuestros políticos, despachan a las personas de su trabajo sin motivo, echan a las personas más desfavorecidas de sus casas, los sindicatos se venden al sistema, los políticos acaban con el empleo, las ayudas, las becas de educación, la sanidad… ¿De verdad creen que disponemos del derecho a juzgar los demás países?

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